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ALERTA SANITARIA EN ANTOFAGASTA: BROTE DE SARNA NORUEGA AFECTA A PACIENTE Y 19 FUNCIONARIOS EN HOSPITAL REGIONAL

El brote se originó tras el ingreso de una paciente con lesiones cutáneas atípicas y terminó afectando a 19 funcionarios del principal recinto asistencial de la región, obligando a reforzar protocolos de higiene, seguimiento clínico y tratamiento inmediato ante una variante de escabiosis que puede multiplicar miles de ácaros en la piel.

A primera vista podría parecer un brote más entre las tantas alertas que enfrentan los sistemas de salud en el siglo XXI. Sin embargo, la historia que emerge desde el Hospital Regional de Antofagasta tiene un trasfondo inquietante: se ha confirmado un brote de sarna Noruega —una forma extremadamente contagiosa de escabiosis— que ha terminado por afectar a una paciente adulta mayor y a 19 funcionarios del centro asistencial en pleno corazón del norte chileno.

El martes pasado, una mujer de avanzada edad ingresó al hospital con lesiones cutáneas atípicas. Lo que a primera vista podría haberse confundido con dermatitis o eczema resultó ser el principio de un fenómeno epidemiológico que alarmó a las autoridades sanitarias. Tras exámenes dermatológicos especializados, se confirmó que las lesiones de la paciente eran causadas por el ácaro Sarcoptes scabiei en su variante Noruega o costrosa, conocida por su capacidad de multiplicarse de manera explosiva en la piel y transmitir con extrema facilidad.

“Es una forma altamente contagiosa de escabiosis, con una carga parasitaria muy alta, lo que facilita que un solo caso índice pueda desencadenar múltiples contagios en entornos cerrados.” — explican especialistas en dermatología e infectología.

De un caso aislado a decenas de contagios

Lo que comenzó como un ingreso clínico de rutina derivó, días después, en la aparición de lesiones similares en funcionarios del mismo hospital. Tras un exhaustivo catastro de contactos, se determinó que 19 trabajadores de salud presentaron lesiones pruriginosas y fueron diagnosticados con sarna Noruega —una cifra poco usual incluso para hospitales donde las medidas de control de infecciones son rigurosas.

Los afectados —entre quienes hay enfermeros, técnicos y personal de apoyo— han sido puestos con licencia médica y en aislamiento domiciliario, no solo para su recuperación, sino como medida preventiva clave para detener la propagación dentro del establecimiento. El tratamiento generalmente es tópico, pero la vigilancia continúa y los protocolos sanitarios están en pleno funcionamiento.

¿Qué hace tan inusual a la sarna Noruega?

A diferencia de la sarna común, donde los ácaros están presentes en números reducidos, en la variante costrosa se multiplican sin control, alcanzando cargas parasitarias que superan mil ácaros por centímetro cuadrado de piel, lo que aumenta exponencialmente su transmisibilidad en comparación con la escabiosis tradicional.

Su nombre, aunque evoca los fríos paisajes escandinavos, se remonta al siglo XIX, cuando fue descrita por primera vez en pacientes con lepra en Noruega. Hoy, sin embargo, esta forma de sarna puede ocurrir en cualquier parte del mundo, especialmente entre personas con sistemas inmunitarios comprometidos, adultos mayores y quienes permanecen en entornos cerrados con contacto estrecho como hospitales o residencias.

Clínicamente, la sarna Noruega se manifiesta con placas gruesas, costrosas y descamativas, que pueden abarcar grandes áreas del cuerpo e incluso comprometer zonas como el cuero cabelludo, las uñas y el rostro. Su diagnóstico requiere un alto grado de sospecha clínica, especialmente cuando las lesiones cutáneas se presentan de forma atípica.

Medidas de control y desafíos en la contención

La aparición de brotes de enfermedades infecciosas en hospitales siempre actúa como una prueba de fuego para los sistemas de control de infecciones. En este caso, las autoridades sanitarias activaron de inmediato protocolos para contener la situación:

  • Aislamiento domiciliario de todas las personas afectadas.
  • Tratamiento clínico e identificación de contactos estrechos.
  • Refuerzo de medidas de higiene y desinfección en áreas del hospital.
  • Monitoreo epidemiológico constante para prevenir rebrotes.

Especialistas han señalado que en entornos como hospitales, donde el personal rota entre turnos y comparte espacios comunes, el riesgo de contagio aumenta si no se aplican de forma temprana y estricta las medidas de prevención.

Una lección para el sistema de salud

Este brote en Antofagasta no solo refleja una situación clínica aislada, sino un recordatorio de que incluso enfermedades poco frecuentes pueden resurgir con fuerza en contextos vulnerables. La sarna Noruega, por su naturaleza, exige vigilancia continua, protocolos de aislamiento y una respuesta rápida para evitar que de un paciente índice se transforme en un problema mayor de salud pública.

Los equipos del Hospital Regional continúan evaluando la situación mientras se aseguran de que los casos estén bajo tratamiento y que no haya nuevos contagios.

La alerta sanitaria permanece, y con ella, la mirada sobre cómo se manejan y previenen infecciones atípicas en los espacios destinados a curar.

Belén Pavez G., Periodista y Locutora. Licenciada en Comunicación Social. Productora general y Directora de prensa en Vilas Radio. Música y Cat lover.

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