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EL PSG ALCANZA EL BICAMPEONATO DE LA CHAMPIONS LEAGUE TRAS DERRIBAR AL ARSENAL EN UNA DRAMÁTICA DEFINICIÓN A PENALES

El cuadro dirigido por Luis Enrique igualó 1-1 ante los «Gunners» en los 120 minutos disputados en un colmado Puskas Arena de Budapest, pero se impuso por 4-3 desde los doce pasos. Mientras el gigante francés repite la gesta continental tras su corona de 2025, la escuadra de Mikel Arteta extiende su histórico maleficio en las finales europeas.

El Paris Saint-Germain ha dejado de ser el eterno aspirante para consolidarse de forma definitiva como el dueño absoluto del fútbol del Viejo Continente. En una noche cargada de dramatismo, nerviosismo y alta intensidad táctica, el PSG se coronó este sábado como bicampeón de la UEFA Champions League tras vencer al Arsenal en la tanda de penales, repitiendo la gesta continental alcanzada la temporada pasada y desatando la euforia de los miles de fanáticos franceses que repletaron las graderías del Puskas Arena de Budapest, en Hungría.

Con este triunfo histórico, la escuadra parisina espanta de golpe los fantasmas del pasado y se transforma en el primer elenco que logra ganar dos «Orejonas» de manera consecutiva desde que el Real Madrid consiguiera su histórico triciclo continental entre los años 2016 y 2018. El proyecto deportivo de la capital francesa, que durante más de una década persiguió obsesivamente este trofeo sin éxito, abraza ahora una época dorada de hegemonía indiscutible de la mano de un cuerpo técnico implacable.

El tempranero golpe «Gunner» y la resistencia de Luis Enrique

La final en suelo húngaro comenzó cuesta arriba para los vigentes campeones de Europa. Cuando los equipos recién se asentaban sobre el terreno de juego, el Arsenal de Mikel Arteta propinó un golpe frío y letal: a los 5 minutos de juego, el alemán Kai Havertz abrió la cuenta con un tempranero golazo que descolocó la estantería del PSG y encendió la ilusión de la parcialidad londinense, instalando la idea de que la esquiva copa finalmente viajaría a las vitrinas del Emirates Stadium.

Lejos de desesperarse, el conjunto francés comenzó a adueñarse de la posesión del balón, moviendo las piezas con paciencia y desgastando el cerrojo defensivo inglés. La recompensa a la insistencia parisina llegó bien entrado el complemento. A los 64 minutos, el juez del compromiso sancionó una pena máxima que el extremo Ousmane Dembelé transformó en gol, decretando el 1-1 definitivo con el que concluyeron los 90 minutos reglamentarios.

Posteriormente, el partido entró en una fase de desgaste absoluto durante la prórroga de 30 minutos, donde la cautela y el temor a perder superaron las emociones en las áreas, obligando a estirar el desenlace al punto blanco.

La ruleta de los doce pasos: Del suspenso a la gloria total

En la definición desde los doce pasos, la jerarquía y el temple del campeón defensor terminaron pesando más que el ímpetu de los «Gunners». Para el Paris Saint-Germain convirtieron con frialdad Gonçalo Ramos, Désiré Doué, Achraf Hakimi y Lucas Beraldo, mientras que el lateral portugués Nuno Mendes fue el único que desperdició su lanzamiento.

Por el lado del Arsenal, la presión terminó por pasar la cuenta. Pese a las correctas ejecuciones de Viktor Gyökeres, Declan Rice y Gabriel Martinelli, el atacante Eberechi Eze erró su oportunidad. Todo quedó en los pies del defensor brasileño Gabriel Magalhães, quien elevó su remate por sobre el travesaño en el tiro definitivo, desatando los festejos descontrolados del plantel galo y sentenciando el 4-3 en la serie.

Con este resultado, el estratega español Luis Enrique consolidó su tercera Champions League como entrenador, sumando este bicampeonato consecutivo (tras el aplastante 5-0 al Inter de Milán en la final de Múnich 2025) a la corona que levantó originalmente dirigiendo al Barcelona en el año 2015.

La extensión del maleficio inglés en las finales continentales

La otra cara de la moneda se vivió en el bando británico. La dolorosa derrota en Budapest prolongó de forma cruel el maleficio continental del Arsenal en la máxima competencia de clubes. La escuadra de Arteta firmó una campaña que rozó la perfección, convirtiéndose en el único equipo en terminar la competición de forma invicta en cancha, registro que de nada sirvió tras morder el polvo en la lotería de los penales.

La caída evoca de inmediato los fantasmas de hace exactamente veinte años, cuando en 2006 los cañoneros perdieron de forma dramática su primera final histórica ante el FC Barcelona. Como único consuelo de la temporada, los londinenses podrán refugiarse en el plano doméstico, donde este año lograron romper su larga y dolorosa sequía de títulos en la Premier League.

Sin embargo, el trono de Europa sigue teniendo un solo dueño y habla francés: el Paris Saint-Germain estampa su nombre en las páginas doradas de la historia del fútbol moderno como el monarca indiscutido del continente.

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