
El Ministerio de Música del Santuario de La Tirana se ha consolidado como uno de los pilares de la celebración religiosa más importante del norte del país. Desde 2015, sus integrantes acompañan cada eucaristía con un trabajo que combina fe, preparación y composición musical, dando vida a los cantos que miles de peregrinos entonan durante la festividad.
En conversación exclusiva con Vilas Radio, el director del Ministerio de Música de Iquique, Mario Villalba Pedreros, explicó que detrás de cada celebración existe un trabajo que se desarrolla durante todo el año. Ensayos, formación musical, composición y coordinación permiten que cada misa cuente con un repertorio preparado especialmente para el momento litúrgico, manteniendo vivas las tradiciones del santuario y sumando nuevas composiciones inspiradas en la devoción a la Virgen del Carmen.
LA CANCIÓN DEL LEMA QUE ACOMPAÑÓ UN CICLO DE CUATRO AÑOS
Villalba explicó que la composición del lema nace del trabajo conjunto con el equipo de liturgia de la rectoría. Cada año una comisión encabezada por el padre Eduardo Parraguez define la catequesis que guiará la fiesta y, sobre esa base, el ministerio desarrolla la propuesta musical. Según indicó, se buscó crear una melodía «fácil de recordar» y con una identidad profundamente ligada a los sonidos del norte.

El director recordó que la pandemia impulsó al ministerio a crear nuevas composiciones propias debido a las restricciones por derechos de autor. Ese trabajo dio origen al disco «Carmelita del Consuelo», integrado por canciones originales que posteriormente fueron entregadas al Santuario. Además, destacó que el lema «Virgen del Carmen, Patrona de Chile, contigo caminamos como hermanos y testigos del Señor» marcó el cierre de una catequesis de cuatro años. «Se nos va un lema, se nos va un ciclo… fue una preparación del corazón para llegar a la coronación», explicó.
UN SERVICIO QUE SE PREPARA DURANTE TODO EL AÑO
Para el director del ministerio, acompañar musicalmente la fiesta implica una gran responsabilidad. Explicó que tienen a su cargo todo lo que se escucha en las eucaristías, por lo que su principal misión es «ayudar a cantar» a la asamblea, además de coordinar el trabajo de decenas de músicos y cantantes durante los días de celebración.
El músico destacó que este servicio continúa el legado de la familia Rodríguez, pionera en la organización del Ministerio de Música. «Ellos fueron quienes crearon este espacio, las canciones y le dieron la relevancia que realmente requiere. Nosotros tomamos ese trabajo y le hemos ido incorporando lo nuestro», señaló.
Asimismo, explicó que cada celebración posee características propias. Misas como la de los Niños, la de las Fuerzas Armadas, la Misa Andina o la de Santa Teresita cuentan con repertorios especialmente preparados, mientras que el resto de las eucaristías mantiene una base musical común adaptada a la liturgia de la fiesta.
UN EQUIPO QUE TAMBIÉN FORMA A SUS INTEGRANTES
Actualmente, el Ministerio de Música está conformado por 38 integrantes, número que aumenta con la incorporación de bandas invitadas durante las principales ceremonias, llegando a reunir cerca de 70 músicos en algunos momentos de la festividad.
Villalba explicó que formar parte del ministerio requiere contar con habilidades musicales, pero también con disposición para aprender. Por ello, el grupo desarrolla clases permanentes de teoría musical, técnica e interpretación, transformándose en una verdadera escuela de formación. «Nos hemos convertido en una especie de academia», afirmó, destacando que cada canción se estudia no solo desde lo musical, sino también desde su sentido litúrgico y espiritual.
El director también valoró el compromiso de quienes integran el equipo, señalando que algunos músicos viajan desde otras regiones, como Antofagasta, cada dos fines de semana para participar de los ensayos. Finalmente, extendió una invitación a quienes deseen sumarse a este servicio, asegurando que el propósito del ministerio es llevar el mensaje de La Tirana más allá de los días de fiesta. «Queremos que la gente conozca este trabajo. Las canciones transportan a las personas a La Tirana y las mantienen unidas a esta experiencia de fe durante todo el año», concluyó.






