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CIENTOS DE JÓVENES RESPONDIERON AL LLAMADO DE LA CARMELITA EN UN EMOTIVO ENCUENTRO EN EL SANTUARIO DE LA TIRANA

Con cantos, alegría y una alta convocatoria, la Pastoral Juvenil repletó la casa de la «Chinita» en una misa marcada por el Centenario de la Coronación de la Virgen del Carmen. El obispo Isauro Covili invitó a los presentes a no conformarse con una fe superficial y a dar un paso al frente para discernir su vocación.

El poblado de La Tirana no solo es baile, color y tradición de los promeseros mayores. Esta vez, los jóvenes se tomaron el Santuario de Nuestra Señora del Carmen en una vibrante Eucaristía de la Pastoral Juvenil, llenando el templo de cantos, banderas y una energía que se sintió en cada rincón de la pampa.

El encuentro cobró un valor todavía más especial este año, ya que se enmarca en la Festividad 2026 y en la conmemoración del Centenario de la Coronación de la Virgen del Carmen como Madre y Reina de Chile.

La misa la presidió Monseñor Isauro Covili Linfati, obispo de la Diócesis de Iquique, y logró reunir a un grupo diverso: desde integrantes de las pastorales y jóvenes de los distintos bailes religiosos hasta voluntarios de las comisiones de servicio y peregrinos de paso. Todos llegaron con el mismo propósito de poner sus proyectos, estudios y anhelos a los pies de la Carmelita.

Un llamado directo a sacudirse la comodidad y la fe superficial

Durante su homilía, el obispo Covili conectó de inmediato con los asistentes al recordar el pasaje donde Jesús les dice a sus primeros discípulos: «Vengan y verán». Con un lenguaje directo y cercano, el pastor de la Iglesia de Iquique explicó que la fe de verdad no es algo de teoría, sino que nace cuando uno se atreve a aceptar esa invitación y se encuentra cara a cara con Cristo.

Monseñor Covili no dio rodeos en su mensaje y fue muy claro con la juventud del norte grande: les pidió con fuerza no conformarse con una fe superficial de cartón, sino buscar un encuentro real y transformador. «Quien descubre a Cristo no puede guardarlo para sí, sino que está llamado a anunciarlo con alegría y esperanza», recalcó el obispo, usando como ejemplo al apóstol Andrés, quien tras conocer al Maestro corrió a buscar a su hermano Pedro para presentárselo.

El emotivo momento en el altar y las cartas de cara al futuro

El instante más potente y conmovedor de la jornada llegó justo al terminar la prédica. En un gesto cargado de simbolismo y valentía, Monseñor Isauro Covili invitó a subir al altar a todos los jóvenes que sintieran la inquietud de iniciar un camino de discernimiento vocacional, ya sea hacia el sacerdocio, la vida consagrada o el servicio comunitario activo.

Lejos de la timidez, varios jóvenes rompieron filas y subieron las gradas del presbiterio bajo el aplauso respetuoso de la asamblea. Cada uno de ellos llevaba un mensaje escrito de su propio puño y letra con sus dudas, sueños y peticiones más íntimas, los cuales depositaron en un buzón ante el altar, confiando sus vidas a la intercesión de la Virgen del Carmen.

Con este rito, que rompió la estructura tradicional de las celebraciones en el poblado, la Diócesis de Iquique renovó su compromiso de acompañar de cerca a las nuevas generaciones en sus procesos de búsqueda, demostrando que la fe en Tarapacá sigue viva, se renueva y tiene rostro joven en las vísperas del gran día de la «Chinita».

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