
El despliegue de las Jefaturas de Áreas Fronterizas destaca no solo por su soporte tecnológico, sino por la preparación de efectivos capaces de operar sobre los 3.000 metros de altura en condiciones extremas. En estos tres años, patrullajes terrestres y vigilancia aérea han sido claves para interceptar delitos en flagrancia y resguardar la soberanía fronteriza.
Bajo el amparo del Decreto Supremo N.°78, el personal militar de las Jefaturas de Áreas Fronterizas (JAFs) cumplió este mes tres años de despliegue efectivo en el extremo norte del país. Esta misión, enmarcada en Operaciones Militares Distintas a la Guerra (MOOTW), representa un compromiso 24/7 con el resguardo de la soberanía y la tranquilidad de todos los chilenos.
Cifras de un despliegue histórico
Durante los 1.097 días de operación, el trabajo interagencial coordinado con Carabineros de Chile y la Policía de Investigaciones (PDI) ha permitido alcanzar resultados contundentes en las tres regiones nortinas:
- Controles realizados: Se han ejecutado más de 600.000 controles de identidad.
- Área de cobertura: El despliegue abarca una zona fronteriza masiva de 185.000 kilómetros cuadrados.+1
- Acciones en terreno: La estrategia incluye patrullajes terrestres preventivos, vigilancia aérea mediante drones y monitoreo constante en Puestos de Observación Fronteriza (POF).
El desafío de operar sobre los 3.000 metros
La labor de las JAFs no solo requiere tecnología de punta, sino una preparación profesional de alto nivel. Según destacó el Jefe de Operaciones de la JAF Arica y Parinacota, el personal debe estar capacitado en protocolos interinstitucionales y en las reglas de uso de la fuerza.
Además, la geografía impone sus propios retos: la mayoría de los efectivos desplegados cuenta con certificación física y médica para operar en condiciones extremas a alturas que superan los 3.000 metros sobre el nivel del mar. En este contexto, el apoyo logístico y de conductores resulta vital para garantizar la movilidad en terrenos complejos y garantizar la seguridad nacional.
Compromiso con la seguridad nacional
Desde el campamento en San Pedro de Atacama, los oficiales a cargo subrayan que el objetivo diario es interceptar delitos en flagrancia y asegurar la soberanía en la zona. «Me siento orgulloso de mis funciones; resulta sumamente gratificante aportar al bienestar del país», señaló un suboficial conductor de patrulla, reflejando el sentir de los cientos de hombres y mujeres que integran este escudo fronterizo.







