
Las relaciones diplomáticas entre Chile y Estados Unidos se tensionaron tras las declaraciones del embajador norteamericano en Santiago, Brandon Judd, quien defendió las sanciones aplicadas a funcionarios chilenos y advirtió que podría revisarse la continuidad del programa Visa Waiver para ciudadanos chilenos.
Las afirmaciones fueron rechazadas por el Gobierno del Presidente Gabriel Boric, calificándolas como “inaceptables” y contrarias a las prácticas diplomáticas.
El origen del conflicto está vinculado a la revocación de visas a tres funcionarios chilenos relacionados con el proyecto de cable submarino Chile–China Express, iniciativa que busca unir Valparaíso con Hong Kong y que ha generado inquietud por sus implicancias estratégicas.
ADVERTENCIA SOBRE VISA WAIVER Y SEGURIDAD DIGITAL
Durante una conferencia de prensa, Judd sostuvo que la permanencia de Chile en el programa Visa Waiver dependerá de las decisiones que adopte el Gobierno chileno en materia de telecomunicaciones y seguridad de la información.
El embajador señaló que este programa es parte de un sistema de protección y que su país necesita garantías de que los datos compartidos con Chile estarán resguardados. Además, cuestionó la falta de información entregada por autoridades chilenas sobre el proyecto de cable submarino y desestimó que sus declaraciones constituyan amenazas.
Judd también hizo referencia a leyes chinas que obligan a empresas a cooperar con los servicios de inteligencia de ese país, argumentando que existirían riesgos para la confidencialidad de la información que transite por un cable no considerado seguro.
GOBIERNO RESPONDE Y RECHAZA PRESIONES EXTERNAS
El canciller Alberto van Klaveren respondió desde La Moneda señalando que ningún funcionario chileno ha realizado acciones que comprometan la seguridad nacional ni la de otros países, y cuestionó duramente el tono de las declaraciones del embajador estadounidense.
La autoridad afirmó que Chile no aceptará amenazas ni sanciones unilaterales vinculadas a decisiones soberanas, recalcando que el proyecto del cable submarino aún se encuentra en evaluación y no ha sido aprobado formalmente.
Asimismo, Van Klaveren subrayó que el único cable transpacífico autorizado hasta ahora es el proyecto Humboldt, financiado por Google junto al Estado de Chile, y que cualquier otra iniciativa debe ser analizada en su mérito técnico y regulatorio.
“Chile no puede ser utilizado como escenario de disputas geopolíticas entre potencias”, enfatizó el canciller, reiterando la intención del país de mantener buenas relaciones tanto con Estados Unidos como con otros socios estratégicos.
El Ejecutivo reiteró su rechazo a las sanciones adoptadas por el Departamento de Estado estadounidense y reafirmó su compromiso con la soberanía, la cooperación internacional y el respeto a las normas diplomáticas.







