
La salida del infectólogo y experto de Harvard marca la primera baja de alto nivel en la administración del presidente José Antonio Kast. El conflicto se desató tras la negativa de Araos a ejecutar un despido masivo del 30% de la dotación del ministerio, lo que provocó una crisis que incluyó la renuncia de las jefaturas jurídica y de gabinete.
Lo que comenzó como un rumor de pasillo terminó por convertirse en la crisis política más relevante en lo que va del mandato de José Antonio Kast. Este lunes, el subsecretario de Ciencia, Rafael Araos, concretó su renuncia indeclinable a la repartición, tras un enfrentamiento directo e irreparable con la ministra de la cartera, Ximena Lincolao.
La noticia, que el Gobierno intentó postergar para este martes, se precipitó luego de que Araos acudiera a despedirse de los funcionarios este lunes, coincidiendo con el regreso de la ministra Lincolao de su gira oficial por Estados Unidos. Mediante un comunicado nocturno, la Oficina del Presidente confirmó que el Mandatario aceptó la dimisión, sellando así la primera salida de un subsecretario en la actual administración.
El origen del quiebre: El plan de desvinculaciones
El conflicto que dinamitó la relación entre ambas autoridades tiene una fecha clave: el jueves 30 de abril. Ese día, la ministra Lincolao instruyó a Araos ejecutar un plan de ahorro fiscal que exigía el despido de cerca de 40 personas, lo que representa aproximadamente el 30% de la dotación total del Ministerio de Ciencia.
Según fuentes internas, Rafael Araos se negó rotundamente a firmar los despidos, argumentando razones técnicas y de gestión, y puso su cargo a disposición en ese mismo instante. Sin embargo, la crisis quedó en «pausa» debido a que la ministra debió viajar a Norteamérica junto al canciller bajo el programa “Choose Chile”. Antes de partir, Lincolao dejó la orden expresa de materializar las salidas, instrucción que el subsecretario desoyó, fracturando definitivamente la confianza entre ambos.
Una cartera descabezada: Renuncias en cadena
La salida de Araos no fue solitaria. En un gesto de respaldo a su gestión y de rechazo a las medidas de la ministra, también presentaron su renuncia la jefa de gabinete, Camila Skewes, y la jefa de la División Jurídica, Alejandra Tagle.
Esta situación deja a Ximena Lincolao en una posición de extrema debilidad administrativa. Bajo la política de austeridad del Gobierno, se habían fusionado los gabinetes del ministerio y la subsecretaría, por lo que la secretaria de Estado se ha quedado, de la noche a la mañana, sin sus principales asesores y escuderos estratégicos.
El perfil de la baja: De Harvard a la primera línea
La pérdida de Araos es considerada un golpe técnico para el Ejecutivo. El ahora exsubsecretario es especialista en Medicina Interna, infectólogo y Magíster de la Universidad de Harvard. Su prestigio creció durante la pandemia de COVID-19, donde lideró el Departamento de Epidemiología del Minsal y desarrolló plataformas de vigilancia clave.
Fue precisamente su perfil técnico y sin militancia política lo que sedujo a Lincolao para reclutarlo al inicio del Gobierno. No obstante, esa misma independencia habría sido el factor que le impidió ceder ante las presiones para ejecutar el recorte de personal.
Futuro incierto y ambiente «insostenible»
Mientras la Oficina del Presidente informó que Carolina Rossi (actual directora de Tecnologías Emergentes) asumirá la subrogancia de la subsecretaría, las alarmas se mantienen encendidas. Funcionarios de la cartera denuncian que el ambiente laboral se ha vuelto insostenible y que la gestión de la ministra Lincolao enfrenta un fuerte cuestionamiento interno.
Araos se convierte en la primera baja relevante del gabinete de Kast, marcando un precedente sobre las tensiones entre la agenda de ahorro fiscal del Ejecutivo y la operatividad técnica de los ministerios.




