MONSEÑOR COVILI PIDE UNA IGLESIA EN SALIDA: “DONDE HAY UNA PERSONA CON NECESIDAD, ALLÍ ESTÁ LA IGLESIA”

En la misa de víspera de la Fiesta de San Lorenzo de Tarapacá 2026, el obispo de Iquique, monseñor Isauro Covili, llamó a los más de 80 mil peregrinos que llegaron hasta el pueblo a “ir a la otra orilla”, construyendo caminos de unidad, fraternidad y servicio, con una Iglesia cercana a quienes más sufren.
En completo silencio, la explanada repleta de peregrinos escuchó atenta el mensaje de monseñor Isauro Covili, obispo de Iquique, quien destacó el llamado del Evangelio a hacer el bien y practicar la misericordia, especialmente con pobres, migrantes, enfermos y marginados. En ese contexto, afirmó que “donde hay un bautizado, una comunidad, una persona con necesidad, allí está la Iglesia”, invitando a una Iglesia en salida, presente en las calles, barrios y sectores más vulnerables.
UNA IGLESIA AL SERVICIO DE LOS MÁS VULNERABLES

En ese sentido, monseñor Covili llamó a recuperar el sentido del servicio laical y diaconal, alejándose del clericalismo y las lógicas de poder. También sostuvo que el patrimonio más valioso de una comunidad cristiana no son sus bienes materiales, sino “la vida de los pobres, los marginados, los enfermos y los descartados de la sociedad”.
El obispo advirtió además sobre el individualismo, la violencia y la deshumanización, llamando a construir la paz y a proteger la dignidad humana frente a nuevos desafíos, entre ellos el avance de la inteligencia artificial.
“IR A LA OTRA ORILLA” DESDE LA FE
Hacia el cierre de su mensaje, Covili enfatizó que “ir a la otra orilla” requiere conversión, oración y vida sacramental, junto con la Eucaristía dominical, la confesión y el Bautismo.

Precisamente sobre este último sacramento, manifestó su preocupación por los padres que participan en las celebraciones de La Tirana y Tarapacá, pero no bautizan a sus hijos. “Serán devotos de San Lorenzo, pero no cristianos, que es lo más importante”, afirmó, recordando que el Bautismo es la puerta de entrada a la vida cristiana.
Finalmente, el obispo pidió a San Lorenzo enseñar a los peregrinos a ser una Iglesia “desacomodada del mundo”, capaz de salir al encuentro de quienes necesitan acompañamiento y abrir nuevos caminos de misión y evangelización.




