
De acuerdo con el reporte del instituto emisor, el indicador también registró una caída del 0,2% en su serie desestacionalizada. El resultado estuvo fuertemente incidido por un retroceso del 11,6% en la minería de cobre, lo que logró ser parcialmente amortiguado por números positivos en el comercio minorista y los servicios personales.
La economía chilena encendió alertas durante el quinto mes del año en curso. Según la información oficial de la nota de prensa emitida el miércoles 1 de julio de 2026, el Indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec) correspondiente a mayo de 2026 disminuyó un 0,9% en comparación con igual mes del año anterior.
Este comportamiento contractivo también se reflejó en las mediciones de corto plazo, ya que la serie desestacionalizada anotó una contracción del 0,2% respecto del mes precedente y una caída del 0,7% en doce meses. Desde el punto de vista del calendario laboral, los expertos técnicos hicieron hincapié en que el mes analizado registró un día hábil menos que mayo de 2025, un factor estacional que incide directamente en los flujos productivos a nivel país.
La minería arrastra las cifras globales a terreno negativo
Al desglosar el comportamiento de las principales fuerzas productivas del país, el informe deja en evidencia un claro responsable del freno económico. El resultado general del Imacec de mayo se explicó de manera fundamental por una menor producción minera, la cual se vio fuertemente golpeada durante el periodo interanual.
Específicamente, la producción de bienes en su conjunto cayó un 4,7% en términos anuales, un resultado determinado de forma directa por el adverso desempeño de la minería, en particular en la extracción del cobre. Las planillas estadísticas muestran que la minería experimentó una drástica caída anual del 11,6%.
«En menor medida, la industria manufacturera también registró una caída del 1,7% anual, en línea con una menor elaboración de productos pesqueros, mientras que la agrupación de ‘resto de bienes’ —que incluye la construcción y la pesca— no presentó variación porcentual en la medición interanual».
Por su parte, el comportamiento de mes a mes tampoco logró repuntar. En términos desestacionalizados, la disminución general del Imacec estuvo gatillada por el sector industrial y productivo no minero. La disminución del Imacec de 0,2% en términos desestacionalizados frente a abril fue incidida principalmente por el comportamiento a la baja del ítem resto de bienes, el cual se contrajo un 1,0% en la variación mensual.
Comercio minorista y servicios logran amortiguar el desplome económico
Frente al sombrío panorama de las industrias extractivas y manufactureras, los sectores vinculados al consumo interno y las prestaciones sociales lograron actuar como un amortiguador de la caída libre de la actividad nacional. El balance revela que el Imacec no minero presentó un crecimiento anual del 0,7%, impulsado de forma exclusiva por las compras detallistas y las atenciones públicas.
En primer lugar, la actividad comercial presentó un crecimiento de 0,8% en términos anuales, una expansión que fue explicada por el buen dinamismo del comercio minorista y el sector automotor. En el segmento minorista destacaron con fuerza las ventas en establecimientos especializados de vestuario, almacenes de comestibles y las transacciones a través de plataformas de venta online, mientras que el rubro automotor sacó cuentas positivas gracias a la comercialización de vehículos nuevos y los servicios mecánicos de mantención. Este impulso del retail logró compensar la notable caída del comercio mayorista, afectada por menores ventas de alimentos.
En segundo lugar, los servicios aumentaron un 1,0% en comparación anual, rendimiento apalancado principalmente por el desempeño de los servicios personales, en particular en las áreas de salud y educación. Esta expansión contuvo el desplome generalizado del mes, logrando contrarrestar las caídas paralelas evidenciadas en los sectores de transportes y servicios empresariales.
Estancamiento mensual y caída en la recaudación fiscal
Pese a los brotes verdes del sector servicios, la velocidad de reactivación mensual se encuentra completamente paralizada. Las cifras ajustadas por estacionalidad evidenciaron que los servicios no presentaron variación (0,0%) respecto del mes precedente, reflejando la compensación exacta entre el aumento de las prestaciones personales y la caída de los servicios corporativos. El comercio, en tanto, apenas trepó un 0,2% frente al mes anterior.
Finalmente, los ajustes en las variables impositivas también sintieron el impacto de la desaceleración del mercado en el corto plazo. El balance del Banco Central expone que los impuestos sobre los productos sufrieron una caída desestacionalizada del 1,4% frente al mes anterior, un dato preocupante que evidencia un menor dinamismo en la recaudación fiscal inmediata asociada al Impuesto al Valor Agregado (IVA) y los derechos de internación aduanera. Las autoridades del ente emisor continuarán monitoreando las variables sectoriales para determinar si la contracción minera de mayo corresponde a un fenómeno transitorio o a un freno estructural de la economía en 2026.




