
El zurdo chileno arrasó en su estreno en el Masters 1000 tras vencer en sets corridos al alemán Jan-Lennard Struff. Con un doble 6-3 y 6-4, el nacional asegura puntos clave en el ranking y aguarda por el ganador del duelo entre Shapovalov y el español Jódar.
Alejandro Tabilo no levanta el pie del acelerador. El zurdo nacional (26° del ranking ATP) saltó al cemento del Masters 1000 de Cincinnati y despachó sin complicaciones al alemán Jan-Lennard Struff por parciales de 6-3 y 6-4, instalándose con total autoridad en la tercera ronda. Un triunfo rápido y contundente que ratifica la solidez que ha construido a lo largo de esta temporada.
El chileno aterrizó en Ohio en condición de 22° sembrado, beneficio que le permitió saltarse la primera ronda. Entró directo a competir y no perdonó. Este encuentro marcó el primer frente a frente entre Tabilo y el actual 43 del mundo en el circuito profesional. El nacional manejó los tiempos, controló sus juegos de servicio y le cerró cualquier ventana de recuperación a Struff, anotando de paso su primera victoria histórica en este campeonato.
EL HORIZONTE EN OHIO Y LA CUENTA PENDIENTE
Asegurar el paso a la tercera ronda significa inyectar puntos frescos al ranking y afianzarse en la élite mundial. Pero la exigencia del circuito no da tregua y la mente de Tabilo ya está puesta en el próximo obstáculo. El chileno aguarda en la siguiente llave al ganador del duelo que animarán el canadiense Denis Shapovalov y el español Rafael Jódar.
Si la lógica del ranking impera, el cuadro nos regalará un reencuentro de alto voltaje. Jódar, actual 15 del mundo, aterriza encendido tras meterse en las semifinales del Masters de Montreal. Además, es un nombre que genera ruido inmediato en el entorno del chileno.
Hace un par de semanas, el español fue el encargado de eliminar a Tabilo en la ronda de los cuatro mejores del ATP 500 de Washington. Un posible cruce contra Jódar en esta fase tiene sabor a revancha pura. Tabilo ya cumplió la primera tarea con creces, demostró que el brazo está calibrado y ahora espera desde el vestuario para dar el siguiente golpe.




