
Un proyecto colaborativo entre Fundación Collahuasi y la Seremi de Agricultura permitió la creación de tres nuevas composiciones de cachimbo, reafirmando el valor de la música tradicional como herencia viva de Tarapacá, Mamiña y Matilla.
En el norte grande, donde la música nace del polvo, del trabajo y de la memoria, el cachimbo vuelve a alzar la voz. No como una pieza detenida en el tiempo, sino como una tradición viva que se recrea y se proyecta hacia el futuro. La Región de Tarapacá acaba de incorporar nuevas composiciones originales para los estilos de Tarapacá, Mamiña y Matilla, fortaleciendo el legado de esta danza y melodía profundamente arraigada en la cultura rural nortina.
La iniciativa, denominada “Revitalizando el estilo del Cachimbo, sonidos de nuestro territorio”, marcó un hito al poner en el centro a los propios cultores, músicos e investigadores, quienes desde su experiencia y herencia familiar dieron forma a nuevas obras que respetan la esencia del cachimbo y, al mismo tiempo, dialogan con el presente.

Patrimonio que se cultiva, se crea y se transmite
El proyecto se desarrolló gracias a un convenio entre Fundación Collahuasi y la Seremi de Agricultura, entendiendo que el patrimonio cultural no está separado de la vida rural, sino que forma parte de ella. La música, el baile y la memoria oral conviven con el trabajo de la tierra y las dinámicas comunitarias que sostienen la identidad del territorio.
Desde la Seremi de Agricultura se destacó que reconocer estas expresiones artísticas es también reconocer a quienes habitan la ruralidad y mantienen vivas sus tradiciones. El cachimbo, en este contexto, aparece no solo como danza o melodía, sino como una forma de narrar la historia local y reforzar el sentido de pertenencia.
Tres territorios, tres estilos, una misma raíz
El proceso creativo se extendió por casi cuatro meses y contó con el acompañamiento de la Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio y del Servicio de Patrimonio Cultural, asegurando una mirada respetuosa y técnica sobre el valor histórico de cada composición.
🔸 Estilo Tarapacá
En el estilo tarapaqueño fueron reconocidos Osvaldo Ticuna, nacido en Cultane en 1960, heredero de una tradición musical familiar marcada por su abuelo Teófilo Ticuna, y Esteban Murúa, investigador del cachimbo y sus variantes históricas. Sus composiciones dialogan con las formas antiguas sin perder identidad ni rigor.
🔸 Estilo Mamiña
El cachimbo mamiñano tuvo un fuerte sello generacional. Pablo Caqueo, músico desde temprana edad, fue reconocido junto a su hija Gabriela Caqueo, autora de una letra que rescata la historia del pueblo, la vida familiar y el vínculo con las raíces. El reconocimiento fue recibido por su nieta, Antonia Veneros Caqueo, simbolizando la transmisión del patrimonio entre generaciones.
🔸 Estilo Matilla
El estilo matillano fue representado por Jorge Moya, cultor, investigador e historiador del cachimbo local, y por Héctor Campuzano, profesor de educación básica nacido en Humberstone en 1953, cuya trayectoria une educación, memoria y cultura pampina.


El cachimbo como herencia viva
Lejos de quedar restringidas a un acto ceremonial, las nuevas composiciones fueron concebidas para ser escuchadas, bailadas y compartidas, reforzando la idea de que el patrimonio musical se mantiene vivo solo cuando circula y se practica.
Las obras ya están disponibles para el público a través del canal de YouTube de Minagri Tarapacá y en las redes sociales oficiales de la Seremi de Agricultura, ampliando el acceso y permitiendo que nuevas audiencias se acerquen a esta expresión tradicional.
Identidad que se renueva sin perder su esencia
Este proyecto confirma que el cachimbo no es una reliquia del pasado, sino una manifestación cultural dinámica, capaz de renovarse desde sus propias raíces. En Tarapacá, Mamiña y Matilla, la música volvió a brotar como lo ha hecho siempre: desde la tierra, desde la memoria y desde las personas que la habitan.
Porque mientras haya quien lo toque, lo baile y lo enseñe, el cachimbo seguirá marcando el pulso cultural del norte chileno.







