
Pese a los descargos presentados por el Ejecutivo y los gremios locales, la administración norteamericana ratificó el tributo tras concluir su investigación sobre trabajo forzoso. La Moneda enfatizó que la sanción no se ajusta a los antecedentes técnicos presentados, mientras los exportadores prevén un duro golpe para el salmón, la madera y el sector agroalimentario.
El escenario comercial para las exportaciones chilenas sufrió un duro revés. Pese a las intensas reuniones, audiencias y alegatos presentados por el gobierno chileno y los gremios empresariales, el Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR), Jamieson Greer, ratificó el gravamen de castigo más alto contra Chile.
La decisión se enmarca en la investigación abierta por Washington contra 60 economías a las que acusa de importar bienes producidos con «trabajo forzoso». En concreto, la administración del presidente Donald Trump aplicó la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 para fijar aranceles que van del 10% al 12,5%, dejando a nuestro país en el tramo más castigado de la nómina.
Jamieson Greer argumentó que «la medida de hoy comenzará a corregir lo que constituye una violación de los derechos humanos y una práctica comercial distorsionadora», agregando que la meta final de la Casa Blanca busca «mejorar el bienestar de los trabajadores en todo el mundo».
TRAMOS DE SANCIÓN Y LOS SECTORES LOCALES GOLPEADOS
Estados Unidos dividió la resolución en tres categorías. El tramo más bajo contempló a países como Argentina, Canadá, México o Ecuador, tras considerar que impusieron normativas explícitas contra el trabajo forzoso o firmaron acuerdos de reciprocidad.
Chile, en cambio, terminó ubicado en el segmento que no recibió rebajas ni exenciones especiales. Aunque la medida dejó fuera de los impuestos adicionales al cobre, el impacto directo cae de lleno sobre otros envíos prioritarios para la economía nacional: el sector salmonero, la industria maderera y la exportación de alimentos procesados.
Este castigo arancelario se suma al impuesto general del 10% que Washington venía impulsando dentro de su política proteccionista global y que ya había generado fuertes discrepancias legales.
DURA RESPUESTA DESDE LA MONEDA
La reacción de La Moneda no se hizo esperar. Desde el gobierno del presidente José Antonio Kast emitieron una declaración pública rechazando enfáticamente la determinación de la superpotencia.
«El gobierno de Chile considera que la aplicación de esta medida a nuestro país no se condice con estos estándares, ni con los antecedentes técnicos, políticos y jurídicos presentados durante todo el proceso de esta investigación», remarcaron desde el Ejecutivo.
Cancillería y los gremios exportadores ya evalúan los pasos a seguir para defender el acceso de los productos nacionales al mercado norteamericano y frenar el perjuicio económico en las regiones productoras.




