
El diputado Jorge Díaz lidera una ofensiva legislativa para dotar de agua potable y alcantarillado a Quebrada Encantada y Cerro Chuño. El objetivo es potenciar a más de 350 pymes que operan en la zona desde hace dos décadas, dejando atrás años de estigmatización y abandono estatal.
Por años, los titulares sobre Cerro Chuño han sido monótonos y sombríos: delincuencia, tomas ilegales y crisis sanitaria. Sin embargo, en el corazón del sector norte de Arica, existe una realidad paralela que lucha por ser reconocida. Se trata de un ecosistema de talleres, pequeñas industrias y emprendimientos que, a pesar de las adversidades, han sostenido la actividad económica local por más de 20 años.
Es este escenario el que el diputado Jorge Díaz busca transformar definitivamente. Durante una reciente visita al sector junto a la Organización de Microempresarios Provincial Arica (ORPA), el parlamentario lanzó un emplazamiento directo al Gobierno: es hora de dejar de ver a Cerro Chuño solo como un foco de conflicto y empezar a tratarlo como un polo de desarrollo estratégico.
¿Qué viene después de las demoliciones?
La propuesta de Díaz surge en un momento crítico. Mientras distintos gobiernos han centrado sus esfuerzos en desalojos y demoliciones de tomas, el parlamentario planteó una interrogante que golpea a la planificación urbana actual: “¿Cuál será el futuro de estos terrenos una vez que queden baldíos?”.
Para Díaz, erradicar la irregularidad es solo el primer paso; el segundo, y más importante, es darle un destino productivo a esos terrenos para evitar que vuelvan a ser tomados y para generar, de paso, empleos dignos para los ariqueños.
Un gigante invisible: 350 empresas ya operan en la zona
Contrario a la creencia popular de que el sector es terreno baldío, el parque industrial de Quebrada Encantada y Cerro Chuño ya es una realidad tangible. Cuenta con más de 350 lotes en funcionamiento, donde microempresarios operan formalmente, avanzan en procesos de electrificación y pagan arriendo regularmente a Bienes Nacionales.
“No se trata de empezar desde cero; el ecosistema productivo ya existe”, enfatizó el diputado, resaltando que estas pymes están regularizadas, pagan sus impuestos y cumplen con sus obligaciones legales, a pesar de trabajar en condiciones de infraestructura precarias.
El nudo crítico: Agua potable y alcantarillado
El gran obstáculo para que este sector despegue definitivamente es la carencia de servicios básicos. La falta de agua potable y alcantarillado no solo es un problema sanitario, sino un techo de cristal para la inversión. Sin estos servicios, las pymes no pueden obtener resoluciones sanitarias definitivas ni escalar sus procesos productivos.
Díaz fue categórico al señalar que “esta inversión es prioritaria si queremos darle una nueva vida a Cerro Chuño y contar una nueva historia”. Para el legislador, la infraestructura sanitaria es la llave maestra para la recuperación urbana y la seguridad pública de la zona norte.
«La otra cara de Cerro Chuño»
El sentimiento de los trabajadores del sector fue resumido por la presidenta de ORPA, Juliana Marca, quien expresó el cansancio de la comunidad frente al estigma mediático: “Siempre se muestra el lado malo de Cerro Chuño, pero nosotros somos la otra cara”.
Esta «otra cara» es la de familias emprendedoras que ven en la consolidación del parque industrial una oportunidad para que el sector deje de ser sinónimo de problema y pase a ser sinónimo de progreso y emprendimiento.
El desafío ahora queda en manos del Ejecutivo y de las autoridades regionales, quienes deberán decidir si Cerro Chuño seguirá siendo un espacio de intervenciones reactivas o si se convertirá, finalmente, en el gran polo industrial que Arica necesita para fortalecer su economía fronteriza.




