
Durante años, miles de extranjeros siguieron el camino que exige el propio Estado chileno para acceder a la nacionalidad: residir legalmente, trabajar, acreditar arraigo y cumplir cada uno de los requisitos establecidos por la ley. Sin embargo, cuando muchos de esos procesos llegaron a su etapa final, la decisión administrativa simplemente quedó detenida.
Documentos internos del Servicio Nacional de Migraciones revelan que 120.737 solicitudes de nacionalización permanecen pendientes de resolución, dejando a miles de personas en una prolongada espera pese a cumplir con los requisitos para avanzar en el proceso.
El rezago quedó al descubierto tras el término de la administración anterior del organismo, evidenciando uno de los mayores cuellos de botella del sistema migratorio chileno en los últimos años.
DECRETOS LISTOS… PERO SIN LA FIRMA FINAL
Uno de los aspectos más llamativos del informe es que parte importante de los trámites ya había superado todas las etapas técnicas del proceso. De hecho, 22.896 solicitudes adicionales se encontraban completamente revisadas y solo requerían la firma final de la autoridad para ser oficializadas.
Los registros muestran que 22.017 decretos estaban en el gabinete de la Subsecretaría del Interior, mientras que otros 752 permanecían en el despacho del ministro y 127 en proceso de notificación o ingreso administrativo.
En la práctica, se trata de resoluciones que estaban listas para ser firmadas, pero que nunca fueron concretadas antes del cambio de administración, lo que terminó trasladando el problema a las nuevas autoridades.
MIGRANTES QUE LLEVAN CASI UNA DÉCADA ESPERANDO
Detrás de estas cifras hay historias de personas que llevan años construyendo su vida en Chile.
Un análisis elaborado por el propio servicio muestra que quienes ya tienen expedientes enviados al Ministerio del Interior acumulan en promedio 9,6 años de residencia en el país, mientras que quienes siguen esperando dentro del sistema registran casi nueve años viviendo en territorio nacional.
Las solicitudes pendientes corresponden principalmente a ciudadanos venezolanos, colombianos, peruanos, cubanos, ecuatorianos y haitianos, comunidades que han crecido en Chile durante la última década. El informe también identifica más de 5.200 casos considerados prioritarios, correspondientes a personas que llevan entre 10 y 14 años o más residiendo en el país.
EL DESAFÍO QUE ENFRENTARÁ LA NUEVA DIRECCIÓN
El escenario deja sobre la mesa un desafío inmediato para la nueva administración del Servicio Nacional de Migraciones, que deberá enfrentar un stock superior a las 120 mil solicitudes pendientes y miles de decretos que quedaron sin firma.
Más allá del volumen de expedientes acumulados, el tema abre también una discusión de fondo: la nacionalización no es solo un trámite administrativo, sino el paso final de integración para quienes han hecho su vida en Chile y esperan una definición del Estado.
La forma en que se resuelva este rezago determinará el ritmo con que el país logre normalizar uno de los procesos más sensibles dentro de su sistema migratorio.







