
En un fallo unánime, la Segunda Sala del máximo tribunal descartó cualquier irregularidad en el procedimiento policial y dejó firme la sentencia contra Kevin Alexander Ayala Mancilla. El sujeto fue detenido en un control carretero cuando manejaba un vehículo ensangrentado y sin documentos.
No hay vuelta atrás. La Corte Suprema le cerró definitivamente la puerta a la defensa de Kevin Alexander Ayala Mancilla y confirmó la condena de 17 años de presidio por homicidio simple, más 541 días adicionales por el delito de hurto, ambos en calidad de autor.
Los hechos se remontan a abril de 2024 en la comuna de Pozo Almonte, pero la batalla judicial se extendió hasta los pasillos del máximo tribunal del país. La defensa del condenado buscaba anular el juicio argumentando supuestas infracciones al debido proceso durante el procedimiento policial que terminó con su arresto. Sin embargo, los ministros de la Segunda Sala Penal desestimaron cada uno de sus argumentos de forma unánime.
UN CONTROL RUTINARIO QUE DESTAPÓ EL CRIMEN
El fallo respaldó de principio a fin el actuar de los funcionarios de la Sección OS7 de Carabineros que realizaron el operativo en la pampa. Los policías fiscalizaron el auto que conducía Ayala Mancilla en el marco de sus atribuciones rutinarias de tránsito, pero lo que encontraron al acercarse desbarató de inmediato cualquier normalidad: el vehículo presentaba múltiples manchas de sangre a simple vista, tanto por fuera como en el habitáculo interior.
Por si fuera poco, el propio conductor tenía las vestimentas manchadas con sangre. Ayala Mancilla no llevaba cédula de identidad, no tenía licencia de conducir y tampoco portaba los papeles del automóvil. Ante las explicaciones contradictorias que empezó a dar el sujeto en plena ruta, los uniformados actuaron bajo la figura legal de delito flagrante, realizando las primeras pericias para corroborar si se trataba de sangre humana.
La defensa pretendía cuestionar la legalidad de ese control y la posterior retención del imputado. Sin embargo, la Suprema aclaró que la policía actuó plenamente amparada por la ley, considerando que se trataba de una zona rural y de difícil acceso donde los indicios de un crimen reciente eran evidentes.
RECURSO TARDÍO Y SIN SUSTENTO LEGAL
El tribunal de alzada también le tiró de las orejas a la estrategia de la defensa por un tema de plazos procesales. El reclamo por supuesta prueba ilícita debió presentarse durante la audiencia de preparación del juicio oral y no después. La resolución dejó en claro que el cambio de abogado defensor a mitad del camino no revive etapas que ya caducaron para el imputado.
Además, los ministros descartaron de plano que el condenado sufriera apremios físicos o detención ilegal, respaldándose en los informes médicos de constatación de lesiones que no mostraron hallazgo alguno al momento de su captura.
Con esta resolución de la Corte Suprema, Kevin Alexander Ayala Mancilla deberá cumplir sus penas de forma efectiva en la cárcel, cerrando judicialmente un grave episodio criminal que conmocionó a la provincia del Tamarugal.




