
Con un ajustado margen de 26 votos a favor, 23 en contra y una abstención, la ambiciosa iniciativa del Gobierno superó su segundo trámite legislativo. El proyecto, que busca reorganizar pilares estratégicos y financiar la reconstrucción nacional, enfrenta ahora una compleja discusión en particular en la Comisión de Hacienda durante el mes de julio.
En una jornada marcada por la alta tensión política y una intensa negociación contrarreloj, el Senado de la República dio luz verde en general a la denominada «Megarreforma», un paquete de medidas estructurales impulsado por la administración de José Antonio Kast que comprende la Ley Miscelánea y la Ley de Reconstrucción Nacional.
La votación, que se llevó a cabo tras una maratónica sesión que inició a las 16:00 horas, reflejó la profunda división que persiste en la Cámara Alta. Con 26 respaldos, 23 rechazos y una abstención estratégica —del senador del PPD, Pedro Araya—, el Ejecutivo logró sortear el primer gran obstáculo legislativo, cumpliendo con los plazos impuestos por las urgencias ingresadas a este proyecto clave.
Un camino legislativo marcado por la falta de consensos
Pese a los esfuerzos de la presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN), por alcanzar un acuerdo transversal que otorgara mayor legitimidad al proyecto, el oficialismo no logró sumar al bloque de oposición. Núñez había advertido días atrás que «es ideal contar con una mayoría amplia y no sólo con los 26 votos» oficialistas para una reforma de esta envergadura; sin embargo, los intentos de mediación no rindieron frutos.
El proceso previo a la votación estuvo marcado por arduas jornadas de diálogo entre el Gobierno, el Partido Socialista, el Frente Amplio y el PPD. Si bien desde el Ejecutivo se reconocieron espacios de apertura ante ciertas propuestas opositoras, la administración Kast mantuvo una postura firme y «dio portazos» a otros planteamientos, lo que terminó por enfriar las expectativas de un consenso mayoritario.
¿Qué viene ahora? La dura batalla en la Comisión de Hacienda
Con la aprobación general ya ratificada, el foco del debate se traslada ahora a la Comisión de Hacienda del Senado. Durante todo el mes de julio, la discusión se volcará al análisis en particular de cada artículo, un escenario que se prevé aún más complejo.
La Ley de Reconstrucción Nacional y la Ley Miscelánea buscan ser el motor de reactivación económica del país y la piedra angular del programa de Gobierno para el presente año. Sin embargo, el margen de apenas tres votos sobre la oposición pone de manifiesto que el Gobierno deberá negociar cada artículo con lupa si pretende que las reformas no sufran recortes significativos o rechazos puntuales en su articulado final.
La abstención del senador Pedro Araya, que permitió al Ejecutivo respirar en esta instancia, se interpreta en los pasillos de Valparaíso como un mensaje político de cautela: el camino hacia la aprobación final está abierto, pero la «Megarreforma» de Kast está lejos de tener un tránsito sencillo en su segundo trámite legislativo.




