
La Defensoría del Pueblo de Bolivia constató largas filas en el límite con la Región de Tarapacá. Los embudos en la atención migratoria y los horarios del complejo fronterizo tienen a cientos de pasajeros, familias y transportistas esperando a la intemperie en plena altiplanicie.
La situación en la frontera altiplánica que conecta a la Región de Tarapacá con el país vecino volvió a tensarse de forma crítica durante las últimas horas. Un equipo de la Unidad de Coordinación Regional Pisiga de la Defensoría del Pueblo de Bolivia, llegó hasta las inmediaciones de la comunidad de Pisiga Sucre para verificar sobre el terreno una denuncia recurrente: el colapso total en los accesos al Complejo Fronterizo Colchane.
La inspección en la zona fronteriza confirmó la presencia de cientos de vehículos detenidos a la espera de completar los trámites de ingreso a Chile.
El panorama en la carretera evidencia la magnitud del problema. Las autoridades constataron la presencia de aproximadamente 200 camiones de alto tonelaje y camiones cisterna estacionados a un costado de la ruta, cuyos conductores enfrentan esperas que se prolongan por hasta dos días para avanzar un par de metros.
Buses con niños y adultos mayores sufren el frío del altiplano
El problema no afecta solo a la carga comercial. El transporte de pasajeros sufre de igual manera el impacto de la lentitud operativa en el paso fronterizo. La verificación de la entidad defensorial contabilizó cerca de 50 buses de itinerario internacional varados en la línea limítrofe.
A bordo de las máquinas viajan familias completas con niños, niñas y personas adultas mayores expuestas a la rigurosidad del clima andino.
Las demoras en la atención de los controles migratorios, sumadas a los esquemas de horarios fijados para el funcionamiento del Complejo Fronterizo Colchane, están generando cuellos de botella insostenibles. En una zona geográfica caracterizada por temperaturas bajo cero durante gran parte de la jornada, cada hora de retraso en los buses representa un riesgo directo para la salud de las personas.
Gestiones diplomáticas urgentes ante el Consulado en Iquique
Frente a la gravedad del escenario y para evitar que la espera derive en emergencias médicas o crisis sanitarias en la franja fronteriza, los equipos en terreno activaron de inmediato los canales institucionales de alerta.
La Defensoría del Pueblo notificó formalmente la emergencia al Consulado de Bolivia en Iquique y a la coordinación del Complejo Fronterizo Colchane.
Desde el organismo señalaron que mantendrán un monitoreo constante sobre la zona para exigir condiciones mínimas de habitabilidad mientras duren las esperas y prevenir eventuales vulneraciones de derechos hacia los viajeros y camioneros que permanecen atrapados en la cordillera.




