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CAÍDA DEL PESO CHILENO ENCIENDE LAS ALARMAS Y GOLPEA LAS VENTAS EN LOS NEGOCIOS DE TACNA

La fuerte variación en el tipo de cambio de la moneda nacional mantiene con los pelos en punta a los comerciantes y cambistas de la vecina ciudad peruana. Los visitantes que cruzan desde Arica ven mermado su poder adquisitivo de forma drástica, transformando por completo el flujo tradicional del turismo de compras.

Las matemáticas en la frontera ya no cuadran como antes. La fluctuación y devaluación del peso chileno frente al sol peruano genera una honda preocupación en Tacna, una plaza que vive y respira gracias al flujo diario de compradores y turistas procedentes de Arica y el norte de Chile.

El impacto se nota apenas uno se acerca a las casas de cambio. Edzon Olivera Olivera, presidente de la Asociación de Cambistas Moneda Tacna, detalló que el escenario cambió radicalmente para los bolsillos nacionales: si antes los turistas conseguían hasta S/ 56 por cada 10.000 pesos chilenos, hoy la cifra se desploma hasta los S/ 34.20 aproximadamente.

Una cadena de pérdidas que arrastra a múltiples rubros locales

Esta merma en el circulante no es un asunto menor ni aislado. La pérdida de valor de nuestra moneda contrae de inmediato el presupuesto destinado al consumo, encendiendo las alarmas en distintos sectores económicos que dependen exclusivamente de la clientela chilena.

El freno en las ventas amenaza con golpear una larga cadena de servicios. Entre los principales afectados figuran los restaurantes y cafeterías, donde las cuentas promedio por mesa bajan de forma evidente. La misma suerte corren los mercadillos y tiendas comerciales, los hospedajes y servicios turísticos, además de las casas de cambio y pequeños emprendedores que ven reducidos sus márgenes diarios.

Viajes relámpago: se acaba el negocio de alojar en la vecina ciudad

El bolsillo flaco también modificó la forma en que los viajeros cruzan la frontera. Los visitantes chilenos optan ahora por estancias mucho más cortas, reduciendo sus visitas a jornadas de un solo día para evitar los costos asociados a la hotelería.

Esta modalidad de viaje ‘exprés’ deja sin pernoctaciones a los hoteles y desploma el consumo nocturno. Al quedarse menos tiempo en suelo peruano, el turista ajusta su presupuesto exclusivamente a compras rápidas o atención médica, dejando de lado el ocio y la gastronomía que tradicionalmente dinamizaban los fines de semana en la región vecina.

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