
El incremento estacional en el consumo de pescados y mariscos durante Semana Santa, sumado al encarecimiento del petróleo y recientes marejadas, configura un escenario de alzas moderadas a significativas en los precios, según advierten comerciantes del sector pesquero.
A pocos días de la conmemoración de Semana Santa 2026, uno de los periodos más relevantes del calendario religioso católico, el mercado de productos del mar comienza a experimentar un fenómeno que se repite año tras año: alta demanda, presión en la oferta y un inevitable ajuste en los precios.
El equipo de Vilas Radio llegó hasta la tradicional Caleta Riquelme, en pleno corazón de Iquique, para constatar en terreno cómo se prepara uno de los principales puntos de abastecimiento de la ciudad ante el aumento sostenido de compradores que buscan asegurar pescados y mariscos frescos para el tradicional Viernes Santo, jornada marcada por la abstinencia de carnes rojas.
UNA TRADICIÓN QUE IMPACTA EL MERCADO
La Semana Santa, una de las celebraciones más importantes del cristianismo, conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. En este contexto, el Viernes Santo se instala como un día de recogimiento espiritual donde millones de fieles optan por no consumir carne, reemplazándola por productos del mar.
Esta práctica, profundamente arraigada en países como Chile, genera un aumento explosivo en la demanda de pescados y mariscos, transformando caletas y mercados en verdaderos epicentros comerciales durante estos días.

CALETA RIQUELME: ABASTECIDA, PERO BAJO PRESIÓN
Desde la dirigencia de la caleta aseguran que existe tranquilidad en cuanto al abastecimiento. Según explicó Manuel Villalobos, representante de la organización local, la oferta está garantizada, destacando una amplia variedad de productos frescos como cojinoba, dorado, reineta, pulpo, choros y otros mariscos.
Sin embargo, no todo es calma. Las recientes marejadas han dificultado parcialmente las faenas de pesca, aunque de forma intermitente. A esto se suma otro factor clave: el aumento en el precio del combustible, que impacta directamente en los costos operacionales de las embarcaciones.
PRECIOS EN LA MIRA: ENTRE MODERACIÓN Y ALERTA
Aunque desde la administración se ha intentado transmitir un mensaje de estabilidad —anticipando alzas acotadas—, en terreno la realidad muestra matices.
Algunos comerciantes proyectan incrementos moderados, de entre $1.000 y $2.000 por kilo en ciertas especies. Sin embargo, otros actores del rubro advierten un escenario más complejo, con posibles aumentos que podrían alcanzar incluso un 40% a 50% en algunos productos, especialmente debido al encarecimiento del petróleo.
Actualmente, los valores de referencia en la caleta fluctúan en rangos como:
- Cojinoba: entre $5.000 y $7.000 por kilo
- Dorado: alrededor de $5.500 a $6.000
- Reineta: cerca de $12.000 (con posibles alzas)
- Albacora: aproximadamente $12.000
- Pulpo: cerca de $7.000
LLAMADO A COMPRAR CON ANTICIPACIÓN
Ante este escenario, el mensaje que se repite entre locatarios es claro: anticipar las compras. La recomendación apunta a adquirir productos antes del peak de demanda, que se concentra en los días previos al Viernes Santo.
“El comportamiento del mercado cambia rápidamente en estos días. A mayor demanda, menor disponibilidad y precios más altos”, coinciden comerciantes.


SEGURIDAD, FISCALIZACIÓN Y HORARIOS EXTENDIDOS
En cuanto al funcionamiento, la Caleta Riquelme operará de lunes a domingo desde las 07:00 horas, con posibilidad de extender su horario según la afluencia de público.
Además, se informó que el sector contará con fiscalización sanitaria activa y resguardo de seguridad, con coordinación entre autoridades locales, Carabineros y organismos públicos, para garantizar una experiencia segura para los compradores.
UN ESCENARIO QUE SE REPITE… PERO CON NUEVAS VARIABLES
Si bien el aumento en el consumo de productos del mar durante Semana Santa es una constante histórica, este 2026 presenta factores adicionales que podrían intensificar el impacto económico: condiciones climáticas, costos logísticos y variaciones en la oferta local.
En este contexto, la tradicional mesa de Semana Santa no solo estará marcada por la fe y la tradición, sino también por un factor clave: el precio del mar en tiempos de alta demanda.







