
Un lapidario informe del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (Ceaza) revela que, en apenas 24 años, la región perdió más de 111 mil ejemplares de camélidos. Mientras una investigación de National Geographic confirma que estas especies habitaban originalmente las costas y valles, expertos urgen a rescatar una práctica milenaria que agoniza.
Lo que por siglos fue el motor económico y cultural de la zona norte de Chile hoy enfrenta su hora más oscura. Una serie de investigaciones científicas han encendido las alarmas sobre la situación de los camélidos sudamericanos en la Región de Tarapacá, revelando una crisis demográfica que amenaza con borrar de la historia la ganadería de llamas y alpacas en menos de dos décadas.
Según datos proporcionados por el Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (Ceaza), la caída ha sido estrepitosa: en 1997 la región contaba con un robusto censo de 124.538 ejemplares, cifra que para el año 2021 se redujo a tan solo 13.194 animales. Este descenso del 90% pone en evidencia la fragilidad de un ecosistema y una cultura que están desapareciendo a pasos agigigantados.
«Hay que apurarse»: El llamado de los expertos
El Dr. Antonio Maldonado, investigador del Ceaza, fue categórico respecto a la urgencia de tomar medidas gubernamentales y privadas. “La ganadería de camélidos es una actividad que va en descenso aceleradamente; si uno quiere rescatarla como patrimonio o práctica económica, hay que apurarse”, advirtió el académico.
La crisis no solo responde a factores climáticos o migratorios, sino a una desconexión histórica con la especie. En este contexto, una iniciativa financiada por la National Geographic Society ha logrado reunir a diversos organismos chilenos para estudiar el pasado de estas especies y buscar formas de revitalizar la ganadería tanto en las tierras altas (cordillera) como en las tierras bajas (valles y costa).
El mito de la exclusividad andina
Uno de los hallazgos más sorprendentes del proyecto, liderado por la Dra. Francisca Santana, es la confirmación de que las llamas y alpacas no son animales exclusivos de la alta montaña. Tras analizar restos arqueológicos de hace 2.000 años, el equipo científico ratificó que estos animales habitaban de forma permanente en los valles y en la costa de Tarapacá.
¿Por qué entonces hoy solo los vemos en la frontera cordillerana? La respuesta es histórica y dramática. Según Santana, las crónicas documentan una eliminación deliberada por parte de los españoles durante la conquista, motivada por razones religiosas (asociadas a ritos indígenas) y de productividad (reemplazo por ganado europeo), lo que terminó desplazando a los sobrevivientes hacia las zonas más inhóspitas de la puna.
Un futuro incierto
La proyección para la ganadería camélida en Tarapacá es sombría si no existe una intervención estructural. La Dra. Santana prevé que “si no se hiciera nada en los próximos 10 o 20 años, la ganadería camélida estaría en grave riesgo de desaparecer”.
El rescate de este patrimonio no solo implica la protección de los animales, sino también el apoyo a las comunidades indígenas que mantienen viva la técnica de pastoreo. El desafío es devolverle a Tarapacá su identidad como tierra de camélidos, antes de que el último rebaño pase a ser solo un recuerdo en los libros de arqueología.
“Entre 1997 y 2021 la cantidad de ejemplares pasó de 124.538 a 13.194, lo que representa una disminución drástica del 90% en la región”, señala el informe del Ceaza que hoy moviliza a la comunidad científica internacional.




