
En una sesión extraordinaria del Concejo Municipal, autoridades locales advirtieron que la reducción de fondos nacionales amenaza la continuidad de programas críticos, afectando directamente la entrega de medicamentos y la atención en los CESFAM de la comuna.
El escenario de la salud pública local atraviesa un momento crítico. Durante la última sesión N°15 del Concejo Municipal, el concejal Tomás Soto puso sobre la mesa una denuncia que sacudió la jornada: el Decreto 333, firmado por el Ministerio de Hacienda, implica un recorte de más de 413 mil millones de pesos a nivel nacional, golpeando con especial dureza a la Atención Primaria de Salud (APS).
Para el concejal Soto, la situación es inaceptable. «Con menos recursos no se hace más, se atiende peor, se espera más», enfatizó durante su intervención, rechazando los argumentos de «eficacia» planteados por el Ejecutivo. El edil fue enfático al señalar que, en una comuna con altos índices de vulnerabilidad, donde el 97% de la población depende del sistema público, cada peso recortado tiene un impacto humano directo: «Es decidir si un abuelito va a recibir su medicamento o si un niño va a tener su control sano».
Impacto directo: La voz de la Dirección de Salud
La preocupación no es solo una advertencia política, sino una realidad técnica. La directora de Salud Municipal, Erika Gamero, confirmó ante el cuerpo colegiado que, tras reuniones sostenidas con las autoridades regionales, se les informó —aún de forma extraoficial y verbal— sobre un recorte de 221 millones de pesos en convenios de APS Universal y cerca de 17 millones en el Fondo de Farmacia (FOFAR).
Este último recorte, según detalló Gamero, es particularmente sensible: «Teníamos considerados para infraestructura, mesones de atención de botiquín, aire acondicionado y termómetros». Además, la medida obligaría a restringir la inscripción de nuevos usuarios no FONASA (como beneficiarios de Capredena o Dipreca), revirtiendo los avances del modelo de APS Universal que Alto Hospicio lideraba como comuna piloto a nivel país.
El llamado a la unidad transversal
El alcalde de Alto Hospicio, durante el debate, coincidió con el diagnóstico de la crisis y lamentó la dirección que está tomando la política pública nacional. «Un peso que nos quiten significa un impacto enorme. Tenemos casi el 95% de nuestra gente en el sistema de prevención permanente», advirtió el jefe comunal, sumándose a la inquietud generalizada de alcaldes de diversas tendencias políticas que ven con preocupación no solo el recorte en salud, sino también la drástica disminución de hasta un 70% en la construcción de viviendas para la región.
Ante esta emergencia, el concejal Soto propuso una hoja de ruta para defender la salud hospiciana, la cual fue acogida con interés por el Concejo:
- Sesión extraordinaria pública con la Dirección de Salud y los directores de los CESFAM en 30 días.
- Creación de una mesa comunal permanente con gremios de salud, juntas de vecinos y consejos de desarrollo local.
- Gestión de audiencia directa con la ministra Chomalí en el territorio, para que conozca la realidad de los centros de salud locales.
- Acción coordinada con asociaciones de municipios (AMUCH) para presentar una posición común ante el Congreso Nacional.
- Reevaluación de partidas internas municipales para blindar programas críticos como medicamentos crónicos, salud mental y atención al adulto mayor.
«La salud no se negocia»
El debate concluyó con un compromiso unánime: la defensa de la salud primaria debe estar por sobre cualquier diferencia política. «Alto Hospicio se construyó con esfuerzo, con dignidad y con organización; su salud no se negocia, no se pausa, no se recorta», sentenció Soto, mientras la administración municipal se mantiene a la espera de la formalización documental de los descuentos para definir el alcance real del impacto.
Por ahora, el municipio exige claridad técnica y un trato justo ante una política de «ahorro» que, a ojos de sus autoridades, está sacrificando el bienestar de las familias más necesitadas de Alto Hospicio.



