
Exjugador del Cacique, director técnico de la Selección y profesor normalista, Peña dejó una huella imborrable en la historia del deporte nacional. Fue además el primer presidente en la historia del Sindicato de Futbolistas Profesionales (Sifup), liderando las primeras luchas gremiales entre 1960 y 1962.
El balompié nacional se viste de luto con la partida de un verdadero pilar de nuestra historia deportiva. A los 96 años falleció Caupolicán Peña, una figura emblemática que atravesó prácticamente todas las facetas del fútbol chileno, dejando una marca indeleble desde sus años de corto hasta su paso por los banquillos.
La confirmación oficial la entregó este jueves el Sindicato de Futbolistas Profesionales (Sifup), gremio que el propio Peña ayudó a fundar y construir en sus años mozos. Su legado ocupa un lugar especial en la historia gremial al convertirse en el primer presidente del Sifup entre 1960 y 1962, liderando la organización de los jugadores en una época donde el profesionalismo daba sus primeros pasos.
Solo una camiseta: multicampeón con el Cacique
Nacido en Carahue y profesor normalista de profesión, Peña arrancó su carrera profesional en 1951 defendiendo a Colo Colo, el único club que vistió como futbolista. Durante una década completa se adueñó del lateral derecho del Cacique, transformándose en una de las figuras más sólidas de esa generación.
En su etapa en Macul levantó los títulos de Primera División en 1953, 1956 y 1960, sumando además la Copa Chile de ese último año. Defendió también la camiseta de La Roja en las clasificatorias a los Mundiales de Suiza 1954 y Suecia 1958, consolidándose como un carrilero diestro de referencia para el país.
El histórico ciclo en Palestino y el paso por la Selección
En 1964 dio el salto al buzo de entrenador debutando en la banca de Colo Colo. Sin embargo, sus mayores glorias desde el costado de la cancha las firmó al mando de Palestino. Con el cuadro árabe conquistó la Copa Chile de 1975 y el recordado Campeonato Nacional de 1978, armando uno de los equipos más vistosos del fútbol chileno de esa década.
Esos pergaminos lo llevaron directo a la banca de la Selección Chilena en 1977, asumiendo el desafío de liderar al equipo de todos en plena etapa de recambio sudamericano. A lo largo de su dilatada carrera en los banquillos también dirigió a Ñublense, Green Cross-Temuco, O’Higgins, Huachipato, Deportes La Serena, Everton y Unión Española.
Su último baile como estratega lo vivió en 1984 al mando de Audax Italiano, cerrando así una trayectoria impecable dedicada por completo al desarrollo del deporte y el bienestar de los futbolistas en Chile.




