
La contralora regional Paula Vera encabezó la fiscalización al recinto hospitalario, donde verificó la inhabilitación total de la Unidad de Psiquiatría Infantil y Adultos, filtraciones en techos, fallas eléctricas, acopio irregular de insumos en pasillos y equipos médicos de alta complejidad arruinados.
Las lluvias y el agua derramada golpearon con fuerza la ya exigida infraestructura del Hospital Dr. Ernesto Torres Galdames. Una comitiva de la Contraloría Regional de Tarapacá, liderada por la contralora Paula Vera, recorrió piso por piso las dependencias del recinto para constatar los estragos dejados por el reciente sistema frontal que afectó al norte del país.
El hallazgo más crítico se registró en el área de salud mental: la Unidad de Psiquiatría de Niños, Niñas y Adultos quedó completamente fuera de servicio debido a los destrozos en la estructura, obligando al personal médico a reubicar de emergencia a los pacientes internados en otras secciones del hospital para dar continuidad a sus tratamientos.
Resonador magnético y medicamentos arruinados por el agua
Los estragos no se limitaron a las paredes. La inspección técnica evidenció fallas masivas en las techumbres, colapsos en los sistemas eléctricos e inundaciones que dañaron pisos completos. La peor parte se la llevó el equipamiento médico de alta tecnología, donde las filtraciones averiaron el resonador magnético del hospital junto a otros equipos clave para el diagnóstico de la red pública.
La humedad también alcanzó las bodegas de almacenamiento. Parte del stock de medicamentos e insumos médicos resultó destruido tras el ingreso de agua, afectando el inventario disponible para la atención de urgencia y tratamientos programados.
Pasillos bloqueados e insumos apilados entre camillas
El colapso de las bodegas subterráneas y recintos de acopio derivó en un problema operativo inmediato dentro de los pasillos internos. Al no contar con espacios secos para resguardar el material médico, el personal debió apilar decenas de cajas con insumos a lo largo de las vías de circulación interna.
Los fiscalizadores advirtieron que la acumulación de cajas en los pasillos obstaculizaba directamente el tránsito de camillas y del personal de salud, representando un riesgo severo en la evacuación de enfermos y en el traslado rápido hacia los pabellones. Esta fiscalización presencial forma parte de un despliegue nacional de la Contraloría General de la República para auditar la capacidad de respuesta de los servicios públicos ante emergencias climáticas.




