
La policía uniformada actualizó su metodología interna para asignar a los nuevos uniformados que egresan de las escuelas matrices. El nuevo cálculo matemático reduce la discrecionalidad e incorpora variables como la Encuesta ENUSC, la capacidad financiera de los municipios y los índices de violencia intrafamiliar.
Frente a un prolongado déficit de personal en todo el país, Carabineros de Chile tomó cartas en el asunto para distribuir sus recursos humanos de forma más justa y eficiente. Mediante una orden general firmada por el general director Marcelo Araya, la institución oficializó la actualización del sistema que determina a qué comisarías y cuarteles van a parar los nuevos uniformados apenas se gradúan.
La iniciativa, bautizada como «Metodología para la distribución de egresos desde planteles de formación», venía gestándose desde 2024 junto a la Subsecretaría de Prevención del Delito y la Universidad Católica. El nuevo mecanismo busca eliminar la discrecionalidad en las destinaciones y reemplazar el viejo modelo que regía desde 2018, adaptándose al crecimiento acelerado que han experimentado diversas comunas en los últimos años.
Una fórmula matemática para equilibrar la vigilancia
Para determinar cuántos funcionarios necesita cada sector, Carabineros utilizará un software especializado que procesa datos clave del territorio. El cálculo cruza estadísticas de la Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana (ENUSC), el Índice de Cobertura de Demanda Policial y un renovado Índice de Vulnerabilidad Social Delictual.
Esta última variable analiza con lupa la realidad de cada municipio: mide los tipos de delitos, el nivel de violencia contra las mujeres, las infracciones a niños y adolescentes, el volumen de población y hasta los presupuestos con los que cuenta cada municipalidad para materia de seguridad pública. Con esta radiografía, la Dirección de Personal de Carabineros priorizará las zonas donde la brecha entre patrullajes y delitos sea más profunda.
Equidad para las regiones y flexibilidad operativa
El coronel Emilio Teixidor, de la Dirección de Gestión de Personas, enfatizó que este ajuste responde a la constante evolución social del país. El objetivo central apunta a garantizar equidad en la entrega del servicio policial, sin importar si se trata de Santiago, Arica o Antofagasta.
Pese a que el sistema fijará criterios técnicos estandarizados y objetivos para la asignación nominal de los egresados, la jefatura policial mantendrá margen para realizar ajustes de personal según la época del año, reforzando las comunas costeras en la época estival o los sectores cordilleranos durante la temporada de invierno.




