
Mientras la Región de Arica y Parinacota ya consolidó el funcionamiento total de su macrozona troncal, el proyecto regional de Tarapacá alcanza un 83% de avance para sacar del aislamiento digital a las comunas de la pampa y el interior.
Chile está reconfigurando su esqueleto de conectividad de punta a punta, combinando trazados terrestres, fibra submarina y proyectos internacionales para levantar un nodo digital de alta resiliencia. En este despliegue de infraestructura, el Norte Grande lleva la delantera con hitos concretos en las regiones de Arica y Parinacota y Tarapacá. Las redes troncales avanzan a paso firme para conectar los puntos más aislados y asegurar el transporte de datos de todo el sistema de telecomunicaciones.
Arica consolida su red troncal al 100% de operación
La Fibra Óptica Nacional (FON) ya es una realidad completamente operativa en la puerta norte del país. Según los datos del Fondo de Desarrollo de las Telecomunicaciones (FDT) al primer trimestre de 2026, la macrozona de Arica y Parinacota asignada a la empresa WOM se encuentra al 100% en operación. Este tramo forma parte de un trazado mayorista masivo de cerca de 10.000 kilómetros que abarca 13 regiones y 204 comunas a lo largo de Chile. El proyecto general inyectó un subsidio estatal de 75.093 millones de pesos chilenos para asegurar este despliegue regional.
El impacto de este tendido en el norte ya genera movimientos comerciales estratégicos entre las compañías del sector. La Subtel reportó que Claro Chile firmó un contrato con WOM para colgarse de la infraestructura construida en la Macrozona Centro-Norte, usando canales ópticos en Valparaíso y la Región Metropolitana, lo que demuestra la utilidad y la alta demanda de esta red troncal. Mientras el norte ya corre a plena marcha, la Macrozona Sur, en manos de Telefónica Empresas, registra un 88% de avance en sus obras.
Fibra Óptica Tarapacá entra en fase decisiva para conectar sus comunas
Un poco más al sur, la pampa también vive su propia transformación técnica a través del proyecto Fibra Óptica Tarapacá. Esta iniciativa, empujada en conjunto por la Subtel y el Gobierno Regional de Tarapacá, busca desplegar redes de alta capacidad para robustecer el transporte de datos y rescatar del aislamiento digital a los sectores rurales. El plan contempla un subsidio directo de 5.860 millones de pesos y su ejecución quedó en manos de Telefónica Empresas.
El trazado regional está diseñado con precisión: conectará a 15 localidades rurales distribuidas en 7 comunas con la capital regional. Al primer trimestre de 2026, las faenas alcanzaron un sólido 83% de avance acumulado. Aunque el calendario original fijaba el inicio de las transmisiones para junio de 2026, la empresa a cargo ingresó una solicitud de hecho sobreviniente ante la autoridad. De ser autorizado este requerimiento, los plazos de término de faenas y la puesta en marcha podrían estirarse un poco, pero la columna vertebral de la fibra ya está prácticamente lista en el territorio.
Del desierto a las rutas de Humboldt y la Antártida
El fortalecimiento de las redes en Arica y Tarapacá sirve de base para los planes internacionales de telecomunicaciones del país. Los esfuerzos de los próximos meses se concentrarán en el Cable Humboldt, la megaobra submarina de 14.800 kilómetros impulsada por Desarrollo País y Google que unirá directamente a Sudamérica con Oceanía y el Asia-Pacífico mediante una inversión de US$400 millones. El proyecto ya superó la valla de la Comisión Regional del Borde Costero de Valparaíso para su instalación e incluso ya se coordinaron los puntos de amarre en playas australianas como Maroubra Beach.
Al mismo tiempo, la Fibra Óptica Austral ya opera al 100% en la Patagonia profunda mediante un subsidio de 57.580 millones de pesos, sirviendo de trampolín para el siguiente gran salto geopolítico: el estudio de un cable submarino hacia la Antártida. Chile ya recibió este 2026 el primer informe de factibilidad técnica financiado por la CAF para evaluar este tendido polar. Así, la infraestructura que hoy se consolida en Tarapacá y Arica se acopla a un ecosistema nacional que promete llevar datos desde la frontera norte hasta el continente blanco.




