EPIDEMIA NO DA TREGUA: BROTE DE ÉBOLA EN EL CONGO YA DEJA 447 MUERTOS Y MÁS DE 1.400 CASOS CONFIRMADOS

El Ministerio de Sanidad de la República Democrática del Congo activó medidas extremas en tres provincias críticas, prohibiendo la manipulación de cadáveres y limitando el transporte público para frenar una tasa de letalidad que ya alcanza el 30,6%.
El brote de ébola que golpea con fuerza el este de la República Democrática del Congo (RDC) sigue sumando cifras preocupantes. Las autoridades de salud elevaron este viernes el número oficial de infectados a 1.460 casos confirmados desde que se declaró la emergencia a mediados de mayo. La letalidad del virus mantiene en alerta a los equipos médicos desplegados en terreno, registrando ya un saldo de, al menos, 447 víctimas mortales en el último balance.
A través de un reporte emitido por el Ministerio de Sanidad congoleño, con datos cerrados al 1 de julio, la cartera notificó que 213 pacientes lograron recuperarse de la enfermedad, mientras que 595 personas se mantienen bajo tratamiento médico activo en las distintas zonas de aislamiento. Con estas variables sobre la mesa, el gobierno africano calcula una tasa de letalidad del 30,6%, una cifra que muestra un leve descenso en comparación con las jornadas anteriores. Paralelamente, los equipos de trazabilidad consiguieron elevar la tasa de seguimiento de los contagios al 82,7%.
El mapa del virus y las nuevas restricciones en las calles
La epidemia se mantiene concentrada en las provincias orientales de Ituri, Kivu Norte y Kivu Sur. De acuerdo con la información oficial de la autoridad sanitaria, 54 de los nuevos contagios aparecieron en Ituri y Kivu Norte, un dato que el Ejecutivo utiliza para sostener que los sistemas de vigilancia epidemiológica activa están operando de buena forma.
La gravedad de la situación obligó a los liderazgos regionales a tomar cartas en el asunto. Durante esta semana, el gobierno de la provincia de Ituri implementó un paquete de medidas extremas para intentar asfixiar el avance de la enfermedad. Entre las restricciones dictadas por decreto destaca la prohibición absoluta de la manipulación de cadáveres por parte de civiles y el cierre inmediato de todas las piscinas públicas del territorio.
El transporte informal y el comercio también entraron en el congelador. La emisora local Radio Okapi detalló que las autoridades impusieron el uso obligatorio de impermeable, máscara y casco para los conductores de mototaxis, además de aplicar severos recortes a la cantidad de pasajeros permitidos en taxis, autobuses y minibuses. Para abordar cualquiera de estas máquinas, el lavado de manos ahora es obligatorio. En paralelo, el Ejecutivo regional restringió a un máximo de 50 personas la asistencia a reuniones públicas o actividades comunitarias.
Un país con 50 años de experiencia frente al virus
El Congo no es un territorio novato en estas batallas. El país arrastra una larga y trágica historia vinculada a esta patología; de hecho, apenas en diciembre de 2025 habían decretado el fin del último brote registrado en la zona de Kasai. El mundo médico reconoce a la RDC como la nación con mayor experiencia global en el manejo del ébola, teniendo que salir a combatir más de una docena de brotes masivos desde que se identificó formalmente el virus en 1976.
La historia de la medicina recuerda que el ébola se descubrió tras un doble brote simultáneo que tuvo como uno de sus principales epicentros a la localidad congoleña de Yambuku. Aquel poblado se ubica justamente a orillas del río Ébola, accidente geográfico que terminó dándole el nombre a una de las enfermedades más temidas del planeta y que hoy vuelve a poner a prueba los recursos y la resistencia del sistema de salud congoleño.




