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TRUMP ENCIENDE LAS ALARMAS Y ADVIERTE QUE BLOQUEARÁ INTENTOS DE CHINA POR CONTROLAR EL CANAL DE PANAMÁ

En el marco de las celebraciones por el 250 aniversario de la independencia de EE.UU., el mandatario norteamericano catalogó la influencia de Pekín en la vía interoceánica como una amenaza directa a la seguridad nacional. Recordó las muertes en su construcción, criticó la entrega del control en 1999 y apuntó a la expansión asiática en Cuba y Venezuela.

El tablero geopolítico global volvió a agitarse con fuerza tras una serie de tajantes declaraciones emanadas desde la Casa Blanca. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró con firmeza este miércoles que su administración no permitirá bajo ninguna circunstancia que China tome el control operativo o estratégico del Canal de Panamá, situando la situación de la vía marítima en el centro de su agenda de seguridad nacional y de soberanía hemisférica.

Las declaraciones del líder republicano se dieron en un escenario cargado de simbolismo: la Biblioteca Presidencial de Theodore Roosevelt en Bismarck, Dakota del Norte, durante un evento conmemorativo por el 250 aniversario de la independencia estadounidense. El discurso, impregnado de alusiones a la hegemonía global y el poderío histórico de la nación norteamericana, sirvió como plataforma para que Trump trazara una línea roja frente a las ambiciones comerciales y militares de Pekín en América Latina.

Un discurso con historia: Trump lamenta que Estados Unidos «regaló» el Canal

El mandatario estadounidense llegó a la cita a bordo del nuevo Air Force One —aeronave donada recientemente por el Gobierno de Qatar— e inició su intervención realizando un detallado y nostálgico recorrido por la historia de la megaobra de ingeniería. Con evidente tono de lamento, Trump criticó duramente las decisiones políticas del pasado, asegurando de manera categórica que Estados Unidos prácticamente «regaló» el canal interoceánico.

“Perdimos 38.000 personas construyendo el Canal de Panamá, nuestra gente, 38.000 personas murieron construyendo el Canal de Panamá. Se inauguró y, desde el primer día, fue un gran éxito, y lo regalamos. Lo regalamos. Fue lo más caro que jamás construimos, y también lo más rentable”, fustigó con dureza el jefe de Estado ante la audiencia.

Críticas a la administración panameña y el alza de tarifas tras la entrega de 1999

Haciendo alusión a la transferencia de la soberanía del canal al país centroamericano, concretada el 31 de diciembre de 1999 bajo los Tratados Torrijos-Carter, el gobernante norteamericano cuestionó el manejo financiero que ha tenido la vía desde que pasó a manos panameñas. Según su análisis, la administración local priorizó el beneficio económico inmediato por sobre los flujos del comercio global.

Trump afirmó que, tras entregar el control total de la infraestructura, “lo primero que hicieron fue multiplicar por cuatro las tarifas para los barcos” y posteriormente “las subieron de nuevo, en dos ocasiones más”. En esa misma línea, el mandatario añadió que “todo lo que hicieron fue hacer enormes sumas de dinero durante años y años”, contrastando las ganancias panameñas con el masivo costo humano y financiero que asumió Washington a principios del siglo XX para su edificación.

La ofensiva de la Casa Blanca contra el eje Pekín-Cuba-Venezuela

Los polémicos dichos del líder de la Casa Blanca no constituyen un hecho aislado, sino que forman parte de una doctrina de relaciones exteriores endurecida. Desde su toma de posesión, Trump ha apelado de manera persistente a la necesidad de “recuperar” la influencia o el control indirecto sobre el Canal de Panamá, bajo el argumento técnico de que China ejerce un nivel de influencia desmedido y peligroso en la zona.

Para los estrategas de Washington, la presencia de empresas estatales chinas en los puertos de Balboa y Cristóbal (en las entradas del Atlántico y el Pacífico) representa una vulnerabilidad crítica. La administración norteamericana advierte que esta arremetida de Pekín no se limita a la vía fluvial de Panamá, sino que forma parte de una estrategia de expansión agresiva en el hemisferio occidental que ya se extendería con fuerza hacia regímenes aliados como Cuba y Venezuela. Con esta declaración, Trump ratifica que mantendrá una postura de tolerancia cero frente al avance de la superpotencia asiática en el patio trasero de Estados Unidos.

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