
Tras un riguroso juicio oral, la Unidad de Delitos Sexuales y la PDI acreditaron la autoría del imputado en las agresiones que afectaron a una menor de 5 años y a una mujer boliviana al interior de recintos de su propiedad. El Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de la ciudad dictará los años de cárcel efectiva este 4 de julio.
Un contundente e inapelable dictamen judicial consiguieron los persecutores de la puerta norte del país en materia de persecución de delitos contra la indemnidad sexual. La Fiscalía Local de Arica obtuvo un veredicto condenatorio unánime en contra de un hombre acusado por los delitos de abuso sexual calificado de una niña de tan solo 5 años de edad, y por el delito de violación reiterada en contra de una mujer de 24 años, crímenes perpetrados de forma paralela durante el transcurso del año 2024 en la capital regional.
La investigación de los hechos estuvo liderada técnicamente por el fiscal de la Unidad de Delitos Sexuales del Ministerio Público, Cristian Sanhueza, quien mediante la presentación de pruebas científicas, testimoniales y periciales logró destruir la presunción de inocencia del sujeto. Tras el veredicto acusatorio de los magistrados, se confirmó que la lectura de la sentencia definitiva —donde se conocerán los años de presidio que deberá purgar el criminal— se dará a conocer de manera oficial el próximo sábado 4 de julio en el Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Arica.
Debido al cumplimiento estricto de su rol constitucional de resguardar y proteger la integridad de quienes han sido víctimas o testigos de un ilícito, la Fiscalía de Arica informó que no individualizará ni entregará la identidad del condenado, a fin de evitar que dicha información de dominio público permita, por descarte o cercanía, identificar y revictimizar a las dos afectadas.
El crudo relato de los ataques a la menor de edad
El trabajo investigativo interdisciplinario, desarrollado de forma minuciosa junto a los detectives de la Brigada Investigadora de Delitos Sexuales (Brisex) de la PDI, logró fijar las dinámicas de los ultrajes. Respecto al primer caso, los tribunales dieron por acreditado que en fechas no determinadas, entre los meses de junio y agosto de 2024, el acusado ejecutó de manera sistemática actos de relevancia y significación sexual en contra de una niña de 5 años.
Los ultrajes aprovecharon una condición de vulnerabilidad vecinal y habitacional: el aberrante hecho ocurrió al interior de un inmueble común donde el agresor residía de manera independiente en un segundo piso, mientras que la pequeña víctima habitaba junto a su núcleo familiar directo en la primera planta de la propiedad, factor que facilitaba los momentos de captación e impunidad momentánea.
Sometimiento y agresiones a trabajadora de nacionalidad boliviana
El segundo de los brutales delitos acreditados por la Brisex y el fiscal Sanhueza tuvo una naturaleza de explotación laboral y de género. La afectación recayó sobre una mujer de 24 años y de nacionalidad boliviana, quien se desempeñaba formalmente como ayudante de cocina en un local comercial y restaurante que era propiedad del mismísimo acusado.
De acuerdo a los registros judiciales de la causa, el antisocial arrastraba una conducta de acoso de larga data: desde octubre del año 2022 y hasta mayo de 2024, el dueño del local comenzó de forma hostil a realizarle propuestas explícitas para mantener relaciones de índole sexual, llegando incluso a ofrecerle reiteradas sumas de dinero en efectivo, peticiones ante las cuales la joven se negó rotundamente en cada oportunidad para salvaguardar su dignidad.
No obstante, la escalada de violencia no se detuvo ante la negativa de la víctima. En una jornada no precisada de enero de 2024, el sujeto irrumpió durante la madrugada en la habitación donde la mujer pernoctaba (ubicada dentro de las dependencias del mismo restaurante), empujando la puerta de acceso de forma sumamente violenta.
Mediante el empleo de la fuerza física, la intimidación y actuando en todo momento contra la voluntad de la afectada, el empleador procedió a violarla, una secuencia criminal que se reiteró de manera sistemática bajo las mismas amenazas.
El último ataque registrado se ejecutó en abril de 2024, oportunidad en que el agresor subió hasta el segundo nivel del establecimiento gastronómico para abalanzarse sobre la mujer. En dicha ocasión, la víctima interpuso una tenaz resistencia en defensa de su vida, tratando de repeler el ataque sexual propinándole patadas y golpes en el cuerpo a su agresor, logrando romper temporalmente el ciclo del abuso.
El valor del testimonio y el fin de la impunidad
La caída del delincuente serial se gestó desde el interior de los entornos familiares. Los hechos quedaron finalmente al descubierto luego de que la menor de 5 años rompiera el silencio y le revelara detalladamente a sus padres lo sucedido en el segundo piso, gatillando de inmediato una denuncia ante las policías. A esta alerta se sumó, de manera valiente y coordinada, la posterior denuncia formal interpuesta por la trabajadora adulta del restaurante, unificando las causas delictivas.
Con ambos relatos, la Fiscalía de Arica junto al personal especializado de la PDI instruyeron fijaciones fotográficas, peritajes psicológicos forenses y empadronamientos de testigos que terminaron por acorralar al imputado en el estrado. El Ministerio Público local espera que este veredicto unánime traiga paz a las víctimas y se traduzca en una de las penas de presidio mayor más severas del último tiempo en la región de Arica y Parinacota.




