
Una grave y peligrosa situación enfrentan diariamente los habitantes de las diez caletas que conforman el litoral sur debido al colapso absoluto del transporte público que los conecta con la capital regional. Las condiciones extremas de hacinamiento, los viajes de pie en plena carretera y la exposición a graves accidentes de tránsito o contagios de enfermedades respiratorias mantienen en alerta máxima a los usuarios de la ruta porque la capacidad de las máquinas fue completamente sobrepasada por la demanda actual.
A través de una denuncia en redes sociales se visibilizó este calvario diario que afecta directamente la conectividad de los pobladores desde el sector de Chipana hasta Los Verdes, sumando complicaciones cuando los choferes recogen pasajeros adicionales en los sectores del Aeropuerto y Alto Playa Blanca. El viaje se transforma en una odisea tanto de ida como de vuelta en un servicio subvencionado que recibe financiamiento estatal, obligando a adultos mayores y niños pequeños a sostenerse como pueden en tramos de alta velocidad donde ya han ocurrido frenadas bruscas y reventones de neumáticos.
La problemática comunitaria escaló debido a que los residentes no utilizan el servicio por recreación, sino para acudir a horas médicas, trabajar, estudiar o realizar compras esenciales en la comuna. En relación con el peligro latente en la ruta y la falta de respuestas gubernamentales, el presidente del Borde Costero y de la Junta de Vecinos San Pedro de Chanavayita, Luis Cortes, expuso el malestar de los pobladores manifestando que «no es posible que todos los días tengamos que desplazarnos así hacia la ciudad de Iquique, parados gran parte del viaje, todos nos ponemos en riesgo de sufrir algún accidente carretero» y detallando que junto a los demás dirigentes han presentado este problema en reiteradas ocasiones a la Seremi de Transportes bajo diferentes gobiernos sin obtener soluciones reales.
Los dirigentes vecinales anunciaron que agotaron la paciencia ante las promesas inconclusas y que elevarán las acciones a instancias superiores de Santiago para exigir un cambio estructural urgente. Sobre el desfase normativo que mantiene en vilo a las familias del litoral de Tarapacá, el dirigente Luis Cortes fustigó la inacción de las autoridades señalando que «ya estamos aburridos y cansados, nosotros los dirigentes esta vez vamos a ir más arriba al extremo de tener alguna solución a este problema» y advirtiendo que la realidad actual es totalmente distinta a la del año 2012 cuando nació la necesidad de la subvención, por lo que llegarán hasta las últimas consecuencias para evitar que ocurra una desgracia fatal en la carretera.




