COMENZÓ LA EVACUACIÓN EN ESPAÑA DE LOS PASAJEROS DEL CRUCERO MH HONDIUS AFECTADO POR UN BROTE DE HANTAVIRUS

Bajo estrictos protocolos de bioseguridad, la Unidad Militar de Emergencias (UME) coordinó el desembarco de los 150 ocupantes del buque en la isla de Tenerife. Con trajes de materiales peligrosos y muros profilácticos, España lidera una operación internacional supervisada por la OMS para repatriar a ciudadanos de diez nacionalidades.
El puerto de Granadilla, en la isla de Tenerife, se convirtió este domingo en el escenario de un despliegue sanitario sin precedentes en la historia reciente de España. Tras la llegada en la madrugada del crucero MH Hondius, afectado por un brote de hantavirus que ya se ha cobrado la vida de tres personas, las autoridades iniciaron una evacuación «quirúrgica» para repatriar a los cerca de 150 pasajeros y tripulantes que permanecían confinados.
La operación, supervisada personalmente por la ministra de Sanidad, Mónica García, y el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, busca despejar cualquier riesgo de propagación, pese a que los pasajeros actuales se mantienen asintomáticos.
Desembarco bajo protocolos de guerra bacteriológica
Los primeros en abandonar el buque, que zarpó el pasado 1 de abril desde Ushuaia (Argentina), fueron los catorce ciudadanos españoles. Cerca de las 08:30 GMT, autobuses rojos de la Unidad Militar de Emergencia (UME) ingresaron al recinto portuario. Los vehículos contaban con una modificación estructural crítica: la parte del conductor estaba separada de los pasajeros por un muro profiláctico sellado.
El personal del puerto y las fuerzas de seguridad operaron con trajes de materiales peligrosos (hazmat), máscaras con respirador y mascarillas quirúrgicas. Al llegar al aeropuerto de Tenerife Sur, los evacuados españoles debieron cumplir con un protocolo de desinfección total: se cambiaron sus trajes de protección y fueron desinfectados antes de abordar un vuelo hacia Madrid, donde ingresarán directamente a un hospital militar para cumplir una estricta cuarentena de observación.
Un puente aéreo internacional coordinado por la OMS
La ministra Mónica García confirmó que la repatriación es un esfuerzo logístico global. Durante la jornada de hoy, se han programado vuelos hacia:
- Europa: Países Bajos, Francia, Reino Unido, Irlanda y Turquía.
- América: Canadá y Estados Unidos.
- Oceanía: El último vuelo, con destino a Australia, está previsto para este lunes.
El jefe de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, elogió la capacidad de respuesta de las autoridades españolas: «La operación ha comenzado y está yendo muy bien. Agradecemos la coordinación por parte de España y la presencia de la Unión Europea», señaló el directivo.
«Esto no es otro COVID»: El llamado a la calma
Pese al aparatoso despliegue visual de carpas de la Guardia Civil y trajes protectores, las autoridades han sido enfáticas en pedir tranquilidad a la población. El hantavirus, aunque letal en ciertos casos, no tiene la misma capacidad de contagio masivo que el coronavirus.
«Necesito que me escuchen con claridad: esto no es otro COVID. El riesgo actual para la salud pública derivado del hantavirus sigue siendo bajo», sentenció Ghebreyesus. No obstante, el rigor del protocolo se justifica por la agresividad del virus en este brote específico, que registra seis casos confirmados y tres fallecimientos (una pareja neerlandesa y una pasajera alemana).
Sin vacuna ni tratamiento
El hantavirus es una enfermedad conocida pero poco frecuente para la cual no existe actualmente ni vacuna ni tratamiento específico. Por esta razón, el personal médico subió a bordo del Hondius apenas atracó para realizar una evaluación exhaustiva. Aunque la ministra García confirmó que todos los evacuados están asintomáticos, la medida de aislamiento preventivo es obligatoria debido al periodo de incubación del virus.
El Gobierno español ha insistido en que el operativo cuenta con «todas las garantías de salud pública», asegurando que el tránsito de los pasajeros desde el puerto hasta la pista de despegue se realiza en una «burbuja sanitaria» impenetrable.




