
La Fiscalía del Tamarugal logró penas de 18 y 13 años de cárcel para los atacantes, quienes amarraron y golpearon a las víctimas mientras pernoctaban en un domo del sector de Anatiña. Los sujetos sustrajeron dos vehículos y especies avaluadas en $30 millones antes de ser capturados por Carabineros en un control en Huara.
Una de las pesadillas más violentas registradas en las zonas turísticas rurales de Tarapacá ha llegado a su cierre judicial. La Fiscalía local logró obtener duras condenas de 18 y 13 años de presidio para los autores de un asalto que conmocionó a la comuna de Pozo Almonte, tras ser declarados culpables del delito de robo con retención contra una pareja que se encontraba en la Reserva Nacional Pampa del Tamarugal.
Los hechos, expuestos ante el tribunal por el fiscal jefe del Tamarugal, Milton Torres, se remontan a la noche del 3 de febrero del año pasado en el sector de Anatiña. Cerca de las 22:30 horas, mientras las víctimas dormían al interior de un domo de Conaf, fueron sorprendidas por una banda de seis sujetos, entre los que se encontraban los ahora condenados: el venezolano Yofran Lucena Lara y el ecuatoriano Erick Zapata Agurto.
Horas de terror y violencia desmedida
Según el relato de la fiscalía, los delincuentes actuaron con extrema agresividad. Utilizando armas de fuego para intimidar a las víctimas, los atacantes las golpearon y procedieron a amarrarlas de pies y manos con cables, dejándolas completamente indefensas.
Mientras el grupo sustraía artículos electrónicos, celulares y hasta una cocinilla, el objetivo mayor fue el robo de dos vehículos: un Mitsubishi Délica y un Chevrolet Captiva. Sin embargo, la crueldad del acto no terminó ahí; los sujetos decidieron mantener a la pareja retenida bajo la custodia de una mujer, mientras parte de la banda salía del sector con la intención de regresar más tarde por más especies.
La caída de la banda en la ruta
El plan criminal comenzó a desmoronarse a las 5:30 horas de la madrugada siguiente. Carabineros de la tenencia de Huara, en un control de rutina en la Ruta 5 Norte, interceptaron el vehículo Mitsubishi Délica. En su interior viajaban Lucena Lara y Zapata Agurto, quienes no poseían licencia de conducir ni documentos del móvil. Tras verificar sus identidades, la policía constató que ambos ya mantenían órdenes de detención vigentes por otros delitos de robo.
Casi en paralelo, a las 6:30 horas, las víctimas en el sector de Anatiña lograron una hazaña de supervivencia. Aprovechando un descuido de la mujer que los custodiaba, consiguieron zafarse de sus amarras y huir hacia otro domo cercano para pedir auxilio. Este acto de valentía permitió a Carabineros detener a la mujer en el lugar de los hechos y que las víctimas reconocieran a los otros dos sujetos que ya se encontraban retenidos en la garita de Huara.
Secuelas físicas, económicas y psicológicas
El juicio oral reveló el profundo daño causado por los antisociales. Producto del ataque, una de las víctimas sufrió una fractura de carácter grave, además de las múltiples lesiones leves de su acompañante. En términos económicos, el impacto fue devastador: el recinto turístico debió cerrar sus puertas por un año y medio, acumulando pérdidas estimadas en 30 millones de pesos.
El fiscal Torres, apoyado por el Centro de Apoyo a Víctimas de Delitos Violentos, presentó testimonios desgarradores de los afectados, quienes detallaron las consecuencias psicológicas que mantienen hasta el día de hoy. Respecto a la mujer involucrada en la custodia de las víctimas, se informó que permanece en prisión preventiva a la espera de peritajes del Servicio Médico Legal (SML) debido a presuntos problemas psiquiátricos.




