
Con un incremento de casi mil estudiantes en la provincia respecto al año anterior, la Directora Ejecutiva Andrea Osorio detalló las maniobras de emergencia en Huara: desde habilitar salas de computación hasta retirar muebles para ganar centímetros de espacio. La meta es clara: que ningún niño se quede sin estudiar en las comunas del interior.
La crisis de infraestructura escolar que golpea a diversas regiones del país ha encontrado un foco de resistencia y gestión crítica en la Provincia del Tamarugal. En una reciente y detallada intervención en Vilas Radio, la Directora Ejecutiva del Servicio Local de Educación Pública (SLEP) Tamarugal, Andrea Osorio, reveló la magnitud del desafío que enfrenta la zona: la demanda estudiantil aumentó en casi mil niños más en comparación al 2025, alcanzando una cifra que supera los 7.100 matriculados este 2026.
El epicentro de esta presión se vive con especial fuerza en la comuna de Huara, donde el liceo local se ha transformado en un rompecabezas arquitectónico para dar cabida a las nuevas familias que se han instalado en la pampa.
El Liceo de Huara al límite: Medidas de «shock»
Actualmente, el Liceo de Huara cuenta con una matrícula de 487 estudiantes, pero el crecimiento en niveles específicos ha obligado a realizar cambios estructurales de urgencia para cumplir con la normativa y, sobre todo, con la seguridad de los alumnos.
“Estamos contra el tiempo”, advirtió Osorio, al detallar cómo han tenido que intervenir nivel por nivel:
- 3ro Medio: Con 41 matriculados, la situación era insostenible. La medida fue drástica pero efectiva: se habilitó la sala de computación como sala de clases permanente para entregar un espacio digno y normativo a los adolescentes.
- 5to Básico: Los 39 estudiantes de este nivel debieron ser trasladados a una sala de enseñanza media debido a su tamaño. Además, se está trabajando en una nueva puerta de acceso que conecte directamente con el patio de básica para mejorar la circulación.
- 7mo Básico: En este curso, la sala era tan estrecha que para abrir cupos y dar seguridad se optó por retirar muebles y reordenar el mobiliario. Los estudiantes ya no trabajan en formato auditorio (filas), sino agrupados para ganar «holgura».
- 1ro Básico: La presión no cesa. A principio de año la lista de espera era de dos niños; hoy ya son cinco. La respuesta ha sido la misma: retiro de estantes con materiales para generar centímetros extra de espacio vital.
Cambio de paradigma: Del formato auditorio al trabajo colaborativo
Uno de los puntos más interesantes de la gestión de Andrea Osorio es que la falta de espacio ha forzado una innovación pedagógica. Al eliminar el «formato auditorio» (todos mirando hacia el frente en filas) para optimizar el metraje, se ha fomentado el trabajo en grupos, una modalidad que, además de ahorrar espacio, mejora la dinámica de aprendizaje entre pares.
Sin embargo, la infraestructura modular sigue siendo el salvavidas inmediato. El año pasado ya se construyeron dos salas modulares para los primeros medios, y la proyección indica que este tipo de soluciones seguirán siendo necesarias ante el flujo migratorio y de familias hacia Huara, Pozo Almonte y Pica.
Un fenómeno provincial: El Tamarugal crece
La situación de Huara no es aislada. La Directora del SLEP enfatizó que la demanda a nivel provincial ha escalado de forma inédita. Mientras que en 2025 la matrícula era de 6.100 estudiantes, la cifra se disparó a 7.100 en 2026.
«Por eso hay que moverse», sentenció la autoridad, haciendo un llamado a la agilidad administrativa. La brecha de mil estudiantes adicionales en solo doce meses representa un desafío de financiamiento, contratación docente y, principalmente, de construcción acelerada.
La entrevista concluyó con una certeza agridulce: el sistema público en el Tamarugal está logrando, mediante el ingenio y la reconfiguración de espacios, que la educación llegue a cada rincón, pero la infraestructura física está llegando a su punto de quiebre. La pampa crece, y sus escuelas deben crecer con ella.




