
En su primer viaje internacional como exmandatario, Gabriel Boric participó en Barcelona de la IV Cumbre en Defensa de la Democracia junto a figuras como Pedro Sánchez y Lula da Silva. Con un discurso enfocado en la fragilidad de las instituciones y el combate al extremismo, el exjefe de Estado chileno se alineó con la propuesta de reformar las Naciones Unidas y apoyó explícitamente la candidatura de Michelle Bachelet para liderar el organismo internacional.
A poco más de un mes de haber hecho entrega de la banda presidencial, el exmandatario Gabriel Boric retomó el protagonismo político, esta vez desde la capital catalana. En el marco de la IV Cumbre en Defensa de la Democracia y el foro Global Progressive Mobilisation (GPM), Boric se posicionó como una de las voces clave del progresismo mundial, advirtiendo sobre la «ola de extremismo» que amenaza a las democracias contemporáneas.
La cita, organizada por el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, congregó a una docena de jefes de Estado en ejercicio y exlíderes, con el objetivo de articular una respuesta común ante el avance de movimientos autoritarios y la desinformación global.
Un diagnóstico crudo: «La democracia no es un estado natural»
En su rol como moderador del encuentro, Boric ofreció un discurso inaugural que resonó por su énfasis en la «fragilidad democrática». El exmandatario chileno fue enfático al señalar que el mundo atraviesa un punto de inflexión.
«La democracia no es un estado natural de las cosas. Tenemos que cultivarla día a día, cuidarla; es frágil y requiere de conciencia y de mucho trabajo», sostuvo ante líderes como Claudia Sheinbaum (México), Gustavo Petro (Colombia) y Cyril Ramaphosa (Sudáfrica). Boric cuestionó a los movimientos que prometen «atajos a problemas complejos», advirtiendo que dichas promesas suelen cumplirse a costa de las libertades y la dignidad humana.
Además, hizo un llamado a no perder de vista el sentido ético de la labor pública: «Estamos aquí por la gente que la pasa mal en el día a día… la política, cuando se hace bien y con las manos limpias, puede ser una esperanza de transformación».
El factor Bachelet y la reforma de la ONU
Uno de los puntos más relevantes de la jornada fue la propuesta de reformar profundamente la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Los líderes presentes coincidieron en que el organismo ha mantenido un «silencio cómplice» ante conflictos como el de Palestina y diversas derivas autoritarias.
En este contexto, surgió con fuerza la propuesta simbólica de que la ONU sea liderada por primera vez por una mujer. Boric se sumó con entusiasmo al respaldo de la candidatura de Michelle Bachelet, impulsada originalmente por Brasil y México. «Estamos ante una oportunidad de que por primera vez en 80 años de historia, las Naciones Unidas sea liderada por una mujer», afirmó Boric, instando a los presentes a unificar criterios para relevar a António Guterres bajo una visión progresista.
Cumbres paralelas y fuerte presencia chilena
El despliegue en Barcelona no se limitó a los jefes de Estado. De manera simultánea, el foro GPM reunió a movimientos sindicales y fuerzas de izquierda bajo el alero de la Internacional Socialista y el Partido Socialista Europeo.
La delegación chilena fue de las más nutridas, contando con figuras de alto perfil como la exvocera Camila Vallejo, la senadora Isabel Allende, la presidenta del PS Paulina Vodanovic, y los exministros Giorgio Jackson e Heraldo Muñoz. Incluso Hillary Clinton se hizo presente de manera telemática, enviando un video de apoyo donde subrayó que el compromiso de los líderes reunidos «importa más que nunca».
Tensión internacional: Palestina y Cuba
La cumbre no eludió los temas más álgidos de la agenda exterior. Los líderes manifestaron una profunda preocupación por el «genocidio del pueblo palestino» —en palabras de Boric— y el debilitamiento del multilateralismo.
Respecto a Cuba, se generó un bloque sólido en contra de cualquier tipo de intervención militar. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, propuso una declaración formal apelando al diálogo y la paz, mientras que Lula da Silva urgió a poner fin al bloqueo sobre la isla, señalando que no es posible «quedarse en silencio» ante la situación que enfrentan los cubanos.
Al cierre de la jornada, Gabriel Boric reafirmó su intención de seguir participando en estos foros, consolidando su perfil como un líder global en la defensa de los derechos humanos y la renovación de la izquierda, dejando claro que su influencia política trasciende las fronteras de Chile tras su paso por La Moneda.




