
La colectividad logró reunir las firmas necesarias para rearticularse bajo una nueva orgánica jurídica. Con un masivo acto en el Salón de Honor del ex Congreso Nacional, la tienda se declaró oficialmente de derecha, defensora de «la vida y la familia», e inició su despliegue con miras a constituirse en todo el territorio nacional.
Una rápida y estratégica jugada política remeció el panorama de los partidos tradicionales este fin de semana. Luego de que en marzo pasado el Servicio Electoral de Chile (Servel) decretara la disolución del Partido Social Cristiano (PSC), este sábado la militancia y sus principales liderazgos presentaron oficialmente su nueva apuesta institucional: el Partido Cristiano de Chile (PCC).
El PSC había dejado de existir legalmente tras ser disuelto junto a otras 13 colectividades por no cumplir con el estricto marco legal que exige capturar al menos el 5% de la votación en la elección de diputados o, en su defecto, elegir cuatro parlamentarios distribuidos en al menos dos regiones distintas. Ante este adverso escenario, la colectividad oficialista activó un despliegue relámpago que les permitió reunir la cantidad de firmas requeridas en apenas ocho semanas, logrando su inscripción inicial en las regiones de Ñuble, Biobío y La Araucanía para pasar de ser un partido en formación a una fuerza constituida.
Respaldo de autoridades y definición ideológica clara
El lanzamiento oficial se llevó a cabo con un fuerte simbolismo republicano desde el Salón de Honor del ex Congreso Nacional en Santiago. La cita demostró el poder de convocatoria de la tienda, contando con la participación activa de destacadas figuras políticas y ex militantes del disuelto PSC, entre ellas la ministra de la Mujer, Judith Marín, las diputadas Sara Concha y Francesca Muñoz, el alcalde de Concepción, Héctor Muñoz, además de seremis y coordinadores de distintas zonas del país.
En su carta de presentación y declaración de principios, el naciente PCC se definió explícitamente como «un partido de derecha, con un profundo compromiso social, enfocado en las urgencias que el país demanda hoy».
La presidencia transitoria de la tienda quedó en manos de Jorge Sepúlveda, quien manifestó su orgullo por el cumplimiento de las metas legales: «Agradecemos a las miles de personas que han creído en este proyecto, muy en especial en las regiones de Ñuble, Biobío y la Araucanía. Somos un partido de derecha, tenemos una profunda convicción en los temas sociales: creemos en la defensa de la vida, la familia, las libertades, y también en temáticas contingentes como la seguridad, la educación y la salud». Sepúlveda adelantó que ya cuentan con coordinadores desde Arica a Punta Arenas, pues la meta final es consolidar la presencia del partido a nivel nacional.
Continuidad parlamentaria con énfasis en valores y seguridad
El bloque legislativo que sostenía al antiguo partido se cuadró completamente con esta rearticulación. La diputada Sara Concha valoró el hito señalando que el PCC representa «la continuidad de un proyecto político que nos brindó el espacio para poder estar representando los principios, valores y la representación política de muchas personas que han confiado».
Por su parte, la diputada Francesca Muñoz trazó las líneas de la agenda legislativa que empujará la nueva bancada cristiana bajo este nuevo alero: «Vamos a seguir trabajando en el ámbito de levantar las banderas de la probidad, a favor de la vida, la familia, la infancia y, por supuesto, la seguridad como pilar de desarrollo para nuestro país, además de buscar siempre salir de este estancamiento que, lamentablemente, tenemos en Chile».
Con este hito, el Partido Cristiano de Chile (PCC) no solo logra sortear la dura valla administrativa impuesta por el Servel, sino que además se posiciona de forma competitiva de cara a los próximos desafíos electorales del país, buscando llenar un espacio clave en el voto de matriz valórica y conservadora.




