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¿INVERSIÓN DE ORO O PAPEL LUSTRE? EL ESCÁNDALO TRAS EL NUEVO SKATEPARK DE IQUIQUE

A solo cuatro meses de su entrega, los concejales Cristian Barra y Martín Lonza denuncian graves fallas estructurales, filtraciones y terminaciones deficientes en una obra que costó más de 1.500 millones de pesos.

Lo que debía ser un santuario para el deporte y el «semillero de futuros campeones» se ha transformado, en palabras de los fiscalizadores, en un «dolor de cabeza» para la comunidad. En una reciente visita a terreno, los concejales Cristian Barra Fasciani y Martín Lonza evidenciaron el avanzado estado de deterioro del nuevo Skatepark de Playa Brava, una obra que no alcanza a cumplir su primer semestre de vida.

Un estándar «inaceptable»

Durante el recorrido, los ediles mostraron cómo el material de las terminaciones se desprende con la simple presión de un dedo. «No es algo rebuscado, está a simple vista», señaló Barra mientras exhibía grietas, descascaramientos y parches de masilla que intentan ocultar un diseño defectuoso. La crítica apunta a una inversión pública que oscila entre los 1.200 y 1.500 millones de pesos y que ya presenta filtraciones de agua subterránea, áreas verdes inexistentes que hoy son solo tierra y muros trizados.

«El Skatepark de Papel Lustre»

La indignación de los concejales radica en lo que denominan la «normalización de la incompetencia«. Según Lonza, el municipio ha intentado justificar los daños como un «problema de uso«, versión que los fiscalizadores descartan tajantemente al observar fallas en lugares donde ni siquiera hay contacto con los deportistas.

«No lo miren mucho porque se puede seguir desquebrajando. Así como se ha ido rompiendo la confianza de la comunidad en las obras públicas», sentenció Barra durante la transmisión.

Silencio en el Concejo y un «Elefante Blanco»

La polémica se intensificó tras una tensa sesión del Concejo Municipal, donde Barra solicitó perseguir las responsabilidades administrativas de quienes supervisaron la obra. Los concejales denunciaron que no cuentan con el apoyo unánime de sus colegas para elevar estas denuncias y cuestionaron la aparición de un nuevo sector colindante —un presunto anfiteatro— que calificaron como un «elefante blanco» cuyo presupuesto no habría pasado por la aprobación del consejo.

Por ahora, los jóvenes deportistas siguen utilizando un recinto que, bajo su moderna fachada, esconde filtraciones y materiales que se deshacen, dejando en el aire la pregunta: ¿Qué pasará cuando la obra cumpla un año?.

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