
La Región de Tarapacá enfrenta un escenario crítico en materia laboral. El último informe del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) reveló que la tasa de ocupación informal alcanzó el 32,1% durante el trimestre octubre–diciembre de 2025, lo que significa que uno de cada tres trabajadores en la región se desempeña sin contrato, sin salud y sin previsión social.
En solo doce meses, el número de personas en empleos informales aumentó en 11,2%, equivalente a 6.241 nuevos trabajadores sin protección laboral, elevando el total regional a 62.028 personas en condiciones precarias.
Este crecimiento fue muy superior al alza del empleo total, dejando en evidencia que la recuperación laboral se está construyendo principalmente sobre trabajos inestables y sin derechos básicos.
JÓVENES Y ADULTOS EMPUJADOS A LA PRECARIEDAD
El informe detalla que el deterioro del empleo impactó con fuerza a hombres y mujeres.
Los hombres registraron un aumento de 13,5%, mientras que las mujeres subieron en 8,8%, consolidando una expansión transversal del trabajo informal.
Por edad, los segmentos más afectados fueron los de 15 a 34 años y de 35 a 54 años, lo que refleja que miles de personas en edad productiva están ingresando a un mercado laboral sin seguridad ni estabilidad.
Aunque la mayor tasa se mantiene en el grupo de 55 años o más (39,0%), el fenómeno se extiende peligrosamente hacia la población joven, que ya alcanza un 33,6% de informalidad.
CUENTA PROPIA Y ASALARIADOS SIN DERECHOS LABORALES
La expansión del empleo informal está siendo impulsada principalmente por las personas trabajadoras por cuenta propia, que concentran el 54% del total de la informalidad, y por los asalariados sin contrato, que representan el 35%.
La tasa más extrema se observa en los independientes, donde el 78,2% trabaja en condiciones informales, sin ningún tipo de respaldo legal. En el caso de los asalariados, el 15,8% no cuenta con cotizaciones ni protección social.
En promedio, las personas ocupadas informalmente trabajan 34,8 horas semanales, mientras que los trabajadores formales alcanzan 43 horas, reflejando también una brecha en ingresos y estabilidad.
Las cifras dibujan un panorama preocupante: miles de familias en Tarapacá sobreviven con empleos sin derechos básicos, sin previsión y sin seguridad social, lo que profundiza la desigualdad y expone una fragilidad estructural del mercado laboral regional.
El informe del INE no solo entrega estadísticas, sino que confirma una realidad alarmante: la informalidad se está normalizando como forma de empleo en Tarapacá, instalando un desafío urgente para las autoridades en materia de fiscalización, generación de empleo formal y protección de los trabajadores.







