
Un crítico escenario operativo y humanitario expuso la Asociación Gremial de Transporte de Pasajeros de Sprinter “Santo Tomás”, tras denunciar los graves perjuicios generados por el cierre nocturno y la restricción de atención implementada en el Complejo Fronterizo de Colchane por la Delegación Presidencial Provincial del Tamarugal. La disposición, fijada entre el 2 de julio y fines de noviembre en horario de 20:00 a 08:00 horas, mantiene semiparalizado el traslado de usuarios en la zona.
Según informó la Asociación Gremial de Transporte de Pasajeros de Sprinter “Santo Tomás”, la medida golpea con especial fuerza al flujo peatonal, cuyo tramo de acceso quedó acotado únicamente entre las 10:00 y las 14:00 horas. Esta ventana de cuatro horas provocó un desplome en las frecuencias del gremio, reduciendo los viajes a solo 3 salidas diarias, en contrapunto con las 10 a 12 salidas habituales que realizaban antes de la restricción. Ante la crisis, los transportistas exigen ampliar el ingreso peatonal de 08:00 a 20:00 horas para igualarlo al resto de los vehículos y disponer de 8 horas continuas de atención.
Junto al colapso del servicio, la entidad alertó sobre irregularidades en el transporte internacional, acusando que empresas de buses cobran tarifas abusivas de $25.000 por pasajero y operan con conductores sin licencia adecuada, mientras que su gremio cumple toda la normativa, exigiendo una fiscalización urgente a las autoridades.
A su vez, el gremio visibilizó las duras consecuencias que enfrentan los usuarios en plena cordillera, donde la falta de información ha derivado en familias completas pernoctando a la intemperie para conseguir cruzar la frontera.
En esa línea, la representación de los transportistas detalló el drama que se vive a diario en el control fronterizo: «La medida no ha sido bien divulgada, dado los pasajeros PEATONALES (adultos mayores y niños) están haciendo filas amaneciéndose para poder ingresar a Chile. Lo mismo con los conductores de camiones«.




