
Un estudio publicado en la revista científica Rock Art Research, desarrollado por la Fundación Desierto de Atacama, contrastó registros históricos con fotogrametría moderna. La investigación catastró 42 figuras milenarias, entre las que destacan cruces andinas, camélidos y dos cruces coloniales, advirtiendo sobre la urgente necesidad de frenar el daño antrópico en la zona costera de Iquique.
Un profundo y revelador viaje a través del tiempo, que lamentablemente coincide con una cruda realidad de desprotección, es lo que expone la más reciente publicación de la prestigiosa revista científica internacional Rock Art Research. El estudio, liderado por la Fundación Desierto de Atacama, pone nuevamente en el foco de la discusión pública y arqueológica a los Geoglifos de Alto Caramucho (también conocidos localmente como Alto Barranco), un invaluable sitio patrimonial ubicado en la cordillera de la costa de la Región de Tarapacá.
A través del uso de nuevas tecnologías de registro digital, los investigadores lograron contrastar el estado actual de los paneles con estudios previos y archivos históricos, permitiendo no solo redescubrir la monumentalidad de los diseños, sino también evidenciar de manera dramática los nuevos registros de daños provocados por la falta de resguardo y el tránsito no autorizado por este vulnerable suelo desértico.
Un catálogo de 42 figuras: Desde la Chakana hasta el periodo Colonial
La investigación arqueológica de alta precisión logró identificar y clasificar un total de 42 figuras en el sitio. El conjunto destaca por su rica diversidad iconográfica, la cual sirvió por siglos como un sistema de comunicación visual para las antiguas comunidades que transitaban entre los recursos del océano Pacífico y las quebradas interiores.
El catastro detallado de los diseños se distribuye de la siguiente manera:
- Diseños geométricos predominantes: Destacan de forma nítida las cruces andinas o chakanas, seguidas por círculos concéntricos y una gran flecha.
- Representaciones de camélidos: Se identificaron múltiples figuras de llamas, preferentemente representadas en series alineadas, emulando las antiguas caravanas que cruzaban el desierto.
- Motivos antropomorfos: Figuras humanas que presentan rasgos distintivos y detallados en su vestimenta, lo que entrega pistas clave sobre el estatus y la procedencia de quienes las plasmaron.
Cronológicamente, los expertos determinaron que los geoglifos se inscribieron principalmente durante el Período Intermedio Tardío (c. 1000 AP). Sin embargo, el sitio continuó siendo un espacio de significación cultural a lo largo del tiempo, ya que sus últimas imágenes corresponden a dos cruces cristianas sobre pedestal confeccionadas durante el Período Colonial (c. 1540-1825), evidenciando el sincretismo religioso en la zona.



El valor del contraste: Ciencia moderna y archivos históricos
Uno de los pilares del artículo científico es el análisis comparativo del terreno a través de los años. Para ello, los investigadores utilizaron herramientas de fotogrametría y dibujos de detalle (representados en elementos técnicos como la Figura 4, que desglosa el panel 2), permitiendo reconstruir tridimensionalmente los surcos y adiciones de piedras sin alterar el entorno.
Este modelado digital de vanguardia fue contrastado directamente con valiosos archivos de la memoria regional, tales como la foto histórica de Jorge Checura (c. 1959), resguardada por la gentileza del Museo Regional de Iquique (Figura 2), y tomas de teledetección que ofrecen una vista general del sitio (Figura 1). Es precisamente este cruce de datos el que ha encendido las alarmas en la Fundación Desierto de Atacama, al demostrar cómo huellas de vehículos, microbasurales y el desarrollo industrial descontrolado han ido borrando y fragmentando paneles arqueológicos enteros que sobrevivieron intactos por más de un milenio.
El llamado de la comunidad científica y patrimonial de Tarapacá es urgente: sin una fiscalización efectiva, el cierre perimetral de la zona y una verdadera conciencia comunitaria, los Geoglifos de Alto Caramucho corren el riesgo de desaparecer, perdiéndose una página irremplazable de la historia de los primeros habitantes del desierto costero.




