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RUMBO A PAKISTÁN: EE.UU. E IRÁN REACTIVAN NEGOCIACIONES CRÍTICAS PARA FRENAR LA GUERRA EN MEDIO ORIENTE

Las delegaciones de ambos países viajan este fin de semana a Islamabad bajo la mediación paquistaní. Mientras el mundo observa con cautela, Washington mantiene la presión militar con tres portaaviones en la zona y condiciona el acuerdo a la renuncia verificable de Irán a las armas nucleares.

En un giro diplomático que busca poner fin a la escalada bélica iniciada el pasado 28 de febrero, Estados Unidos e Irán confirmaron el reinicio de las negociaciones de paz en Islamabad, Pakistán. El anuncio llega en un momento de máxima tensión, con la economía mundial golpeada por los altos precios del combustible y las principales vías marítimas de energía bajo un doble bloqueo.

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó que los enviados especiales de Donald Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner, partirán este sábado 25 de abril hacia la capital paquistaní. Por su parte, la agencia oficial IRNA ratificó que el canciller iraní, Abás Araqchi, ya inició su viaje hacia el mismo destino, en lo que representa el segundo intento de diálogo directo tras el fracaso de las conversaciones hace dos semanas.

El Estrecho de Ormuz: El pulmón del mundo bajo asedio

Uno de los puntos más urgentes de la agenda es la crisis energética. El conflicto ha paralizado la navegación en el Estrecho de Ormuz, por donde circulaba el 20% del petróleo y gas natural licuado (GNL) mundial. Hoy, este paso clave sufre un bloqueo compartido entre fuerzas iraníes y estadounidenses.

Al respecto, el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, fue enfático al declarar que la reapertura de esta vía es «vital para el mundo entero». El impacto ya es visible: aunque los precios del crudo retrocedieron levemente tras el anuncio de los viajes diplomáticos, la estabilidad económica global depende exclusivamente de lo que se acuerde en las mesas de Islamabad.

Estrategia de presión: Portaaviones y condiciones nucleares

Pese a la apertura al diálogo, la administración Trump no ha relajado su postura militar. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, envió un mensaje directo a Teherán: “Irán sabe que aún tiene una oportunidad para elegir sabiamente en la mesa de negociaciones. Lo único que tiene que hacer es renunciar a un arma nuclear de manera significativa y verificable”.

Como respaldo a estas palabras, Estados Unidos mantiene un despliegue masivo en la región, destacando la presencia del tercer portaaviones en la zona, el George HW Bush, lo que confirma la política de Trump de negociar desde una posición de fuerza.

La fragilidad de las treguas

Mientras se preparan las reuniones en Pakistán, el frente libanés se mantiene en un equilibrio precario. Aunque Trump anunció la prórroga del alto el fuego por tres semanas, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, denunció que Hezbollah intenta sabotear la «paz histórica» que se busca con Beirut.

La situación es contradictoria en el terreno: apenas un día después de acordar la extensión de la tregua, el Ejército de Israel ordenó nuevas evacuaciones en el sur del Líbano, lo que evidencia que la desconfianza entre los bandos sigue siendo el principal obstáculo.

Próximos pasos: Una gira estratégica

El canciller Araqchi no limitará su gestión a Pakistán. Tras las reuniones con la delegación estadounidense, tiene previsto viajar a Mascate (Omán) y Moscú, buscando consolidar el apoyo de aliados regionales y potencias internacionales para una salida negociada que evite que el conflicto, que ya deja miles de muertos en Irán y Líbano, se transforme en una conflagración total.

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