
Durante la misa en honor a San Lorenzo, en el pueblo de Tarapacá, el obispo de Iquique, monseñor Isauro Covili, llamó a los fieles a enfrentar con fe las “tormentas” de la vida y advirtió sobre las situaciones que pueden llevar a la sociedad a “hundirse”, destacando que Jesús continúa tendiendo su mano para salvar.
En una explanada llena de fieles, el obispo de Iquique, a partir del Evangelio de Jesús caminando sobre las aguas, comparó los temores de Pedro con las dificultades que enfrentan hoy la Iglesia y la sociedad, invitando a superar el miedo, la desconfianza y las inseguridades para abrir nuevos caminos de humanidad y evangelización. “Ánimo, soy yo, no teman”, recordó, destacando que Jesús vence la tormenta y devuelve la tranquilidad para continuar navegando.
“SEÑOR, NOS HUNDIMOS, SÁLVANOS”

Así también, monseñor Covili señaló que Pedro, quien clama “Señor, sálvame”, representa a la Iglesia y a la humanidad, pero también a cada uno de los peregrinos que llega hasta el santuario. Desde esta imagen, planteó distintas realidades en las que la sociedad puede comenzar a hundirse.
El líder de la Diócesis de Iquique advirtió que esto ocurre cuando se abandona la búsqueda de la verdad, debilitando la democracia y abriendo espacio a los totalitarismos; cuando existen personas sin trabajo formal o con remuneraciones indignas que afectan su desarrollo y el de sus familias; y cuando los sistemas económicos y políticos no responden a las necesidades reales de la población.
En esa línea monseñor Covili, también llamó a no relativizar el valor de la vida, recordando que toda persona posee una dignidad inalienable, y cuestionó las situaciones de maltrato, marginación y abuso de poder. En ese sentido, invitó a escuchar “el llanto de los pequeños, la fragilidad de los ancianos y el silencio de las víctimas”, comprometiéndose con una sociedad basada en la justicia, la solidaridad, la inclusión y el bien común.

El obispo también hizo un llamado a la propia Iglesia, advirtiendo sobre el riesgo de “mundanizarse” cuando los cristianos abandonan la oración, la Eucaristía y la vida sacramental. Sostuvo que una fe reducida solamente a las emociones pierde consistencia y llamó a recuperar una vida espiritual y comunitaria que permita anunciar a Jesucristo.
Finalmente, en esta fiesta patronal de San Lorenzo de Tarapacá, monseñor Covili invitó a la Iglesia a renovar su misión como comunidad discípula y misionera, confiando en Jesús como quien calma las tempestades y da vida en abundancia. La homilía concluyó con la petición: “Señor, sálvanos y danos vida en abundancia”, encomendando además a los peregrinos a la protección de San Lorenzo y de María Santísima, Nuestra Señora de la Candelaria.




