
El concejal Martín Lonza encendió las alarmas sobre el futuro del nuevo Terminal Rodoviario de Iquique, señalando que hoy no existe un terreno claro ni asegurado para su construcción, pese a los años de anuncios y a los millonarios recursos invertidos en estudios previos.
Según explicó, el espacio que se había definido junto al proyecto del teleférico Tadeo Haenke podría quedar descartado por problemas de factibilidad territorial, lo que deja nuevamente al proyecto sin un lugar concreto donde ejecutarse.
Lonza calificó la situación como un retroceso grave para la ciudad, considerando que el actual terminal se encuentra totalmente sobrepasado, obsoleto y sin capacidad para responder al crecimiento de pasajeros.
PROYECTO SIN UBICACIÓN Y CON MILLONES YA GASTADOS
El concejal cuestionó que se hayan invertido recursos públicos en estudios de prefactibilidad y diseño sin resolver primero lo más básico: la certeza del terreno.
“Uno invierte y dice, no, voy a invertir acá en un par de arquitectos, en un par de topógrafos para poder revisar y poder ver que área es apta y eso es claro. Acá en la región tenemos varias áreas que son difíciles de ser aptas porque son partes de una, entonces al final, claro, uno muchas veces está usando un poco la lógica y hay sectores que aunque uno quiera construir una mega obra es muy complicada, sobre todo el gasto que se hace nivelar y también el gasto que se hace el poder tener ahí las vías de acceso”, advirtió, señalando que la caída del emplazamiento demuestra una falta de planificación urbana real.
Lonza sostuvo que este proyecto lleva tiempo en discusión y que cada administración vuelve a empezar desde cero, generando retrasos, nuevas evaluaciones y costos adicionales. «Entonces al final uno con el tiempo se empieza a decepcionar de cuál es la viabilidad del proyecto y después se cuenta con las sorpresas que van a decir, no, hicimos toda la inversión, hicimos todo lo que nos decían y no es viable», enfatizó.
NUEVAS OPCIONES, PERO SIN DECISIONES
Ante la inviabilidad del sector originalmente propuesto, se han mencionado alternativas como Bajo Molle o terrenos municipales como la ex Ballenera. Sin embargo, ninguna de estas opciones cuenta hoy con estudios oficiales ni respaldo institucional, lo que mantiene el proyecto en una situación de incertidumbre.
Lonza advirtió que insistir en zonas con dunas, riesgo de inundación o conflictos con otros proyectos —como el teleférico— solo prolongará el fracaso del nuevo terminal.
Además, comparó la realidad de Iquique con otras ciudades del norte, indicando que Tocopilla y Antofagasta cuentan con terminales modernos y bien ubicados, mientras que Iquique sigue recibiendo a turistas con una infraestructura deficiente y saturada.
CRISIS DE PLANIFICACIÓN Y DESCONFIANZA CIUDADANA
Para el concejal, el caso del terminal rodoviario refleja una crisis mayor en la gestión municipal: proyectos anunciados sin respaldo territorial sólido, estudios costosos sin resultados y promesas que se diluyen con el tiempo.
El edil recalcó que, mientras no se defina un terreno técnicamente viable, todo avance en diseño seguirá siendo frágil y expuesto a un nuevo colapso administrativo.
“Hoy el futuro del nuevo terminal de buses está en duda. No hay lugar, no hay certeza y lo avanzado puede quedar en nada otra vez”, concluyó Lonza, advirtiendo que la ciudad corre el riesgo de seguir por años con un recinto que ya no responde a las necesidades de Iquique ni de sus visitantes.







