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MUJERES BAJO SENTENCIA: EL RÉGIMEN TALIBÁN CONSOLIDA LA REPRESIÓN CON SU NUEVO CÓDIGO PENAL

El nuevo código penal promulgado por el régimen talibán en Afganistán formaliza castigos corporales, amplía la pena de muerte y refuerza severas restricciones contra las mujeres, quienes continúan privadas de educación secundaria y universitaria, limitadas para trabajar y obligadas a cumplir estrictas normas de movilidad bajo supervisión masculina.

En Afganistán, el cuerpo y la voz de la mujer vuelven a estar en el centro de una tormenta global. El régimen talibán oficializó un nuevo código penal que, según denuncias de organismos internacionales, endurece castigos, amplía la represión y refuerza un sistema donde la autonomía femenina queda severamente restringida por ley.

La normativa fue promulgada bajo la autoridad del líder supremo Hibatullah Akhundzada, y consolida un marco jurídico basado en una interpretación extremadamente rígida de la ley islámica. El impacto —advierten expertos— recae de manera desproporcionada sobre mujeres y niñas.

EDUCACIÓN CERRADA, TRABAJO PROHIBIDO, MOVILIDAD LIMITADA

Desde el regreso de los talibanes al poder en 2021, las restricciones han sido progresivas:

  • Prohibición de educación secundaria y universitaria para mujeres.
  • Limitaciones severas al trabajo femenino fuera del hogar.
  • Restricciones para viajar sin acompañante masculino.

Con el nuevo código penal, organizaciones como UN Women alertan que estas limitaciones no solo continúan, sino que quedan reforzadas dentro de un esquema legal que dificulta aún más la posibilidad de denuncia en casos de violencia intrafamiliar.

VIOLENCIA Y JUSTICIA BAJO CUESTIONAMIENTO

Reportes difundidos por medios internacionales y organizaciones de derechos humanos señalan que el texto penal incluye disposiciones que permiten castigos corporales y amplían delitos sancionables con pena de muerte.

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, calificó la situación como “profundamente preocupante” y advirtió que el marco normativo contradice compromisos internacionales básicos.

Defensoras afganas en el exilio sostienen que el acceso a la justicia es extremadamente limitado para las mujeres, quienes enfrentan barreras culturales, sociales y legales al momento de denunciar agresiones.

UN SISTEMA QUE CONSOLIDA EL CONTROL

Analistas describen el nuevo código como una herramienta de control social. Más allá de las penas específicas, lo que genera alarma es el mensaje estructural: la mujer queda subordinada a un esquema donde su presencia en la vida pública, educativa y laboral es progresivamente reducida.

El impacto no es abstracto: millones de mujeres y niñas viven hoy bajo un régimen que determina qué pueden estudiar, dónde pueden trabajar, cómo pueden vestirse y con quién pueden desplazarse.

REACCIÓN GLOBAL Y AISLAMIENTO

Diversos gobiernos occidentales han condenado las medidas, mientras que la ONU ha pedido revisar el texto por considerarlo incompatible con estándares internacionales de derechos humanos. Sin embargo, Afganistán continúa en un escenario de aislamiento diplomático que limita la presión efectiva.

ENTRE EL SILENCIO Y LA RESISTENCIA

En Kabul y otras ciudades, activistas han intentado manifestarse en los últimos años, pero muchas protestas han sido disueltas y sus organizadoras detenidas.

El nuevo código penal no solo redefine castigos: redefine el lugar de la mujer en la sociedad afgana. Y mientras el mundo observa con preocupación, millones de ellas enfrentan un futuro marcado por restricciones que, según denuncian organizaciones internacionales, profundizan la desigualdad y reducen su margen de autonomía.

Belén Pavez G., Periodista y Locutora. Licenciada en Comunicación Social. Productora general y Directora de prensa en Vilas Radio. Música y Cat lover.

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