
El futuro recinto, que se emplazará en la intersección de las rutas B-195 y 23, tendrá capacidad para 1.850 internos y una superficie de 70 mil metros cuadrados. La obra es parte de la estrategia nacional para enfrentar la crisis de seguridad y el hacinamiento en el sistema carcelario.
En un paso decisivo para fortalecer la infraestructura de seguridad en la Región de Antofagasta, el Ministerio de Obras Públicas (MOP) oficializó este jueves el llamado a licitación para la construcción y concesión del nuevo Establecimiento Penitenciario de Calama. Con una inversión proyectada de 8,6 millones de UF (superando los $300 mil millones de pesos), el proyecto se posiciona como una de las obras más ambiciosas del Ejecutivo en materia de justicia.
La publicación en el Diario Oficial marca el inicio de un proceso que busca dotar al norte grande de un recinto de vanguardia, diseñado bajo un modelo de concesión que no solo contempla la construcción, sino también la implementación de tecnología de vigilancia de última generación y servicios especializados de reinserción social.
Capacidad y ubicación estratégica
El nuevo penal se levantará sobre un terreno fiscal estratégicamente ubicado en la Ruta B-195, en su intersección con la Ruta 23, en la comuna de Calama. La infraestructura abarcará más de 70 mil metros cuadrados, dimensiones que permitirán albergar a una población de 1.850 personas privadas de libertad, aliviando la presión sobre otros recintos de la zona norte que hoy operan al límite de su capacidad.
El ministro de Obras Públicas, Martín Arrau, subrayó la relevancia de este hito en el contexto de la crisis de seguridad que atraviesa el país: «Este llamado a licitación no es una obra aislada: es parte de la respuesta concreta del Gobierno frente a la emergencia de seguridad que vive Chile. El país necesita más capacidad penitenciaria y recintos modernos para que el sistema funcione con orden», enfatizó.
Infraestructura al servicio de la seguridad nacional
La coordinación entre el MOP y el Ministerio de Justicia apunta a recuperar la capacidad del Estado para administrar los recintos penitenciarios con estándares de responsabilidad y eficiencia. «Estamos poniendo la infraestructura al servicio de una prioridad nacional: que el Estado recupere capacidad para enfrentar el delito y fortalecer la seguridad de las familias», sostuvo Arrau.
El proyecto destaca por integrar sistemas tecnológicos avanzados que permitirán un control más estricto de la población penal, reduciendo los riesgos de incidentes internos y garantizando un entorno que favorezca los programas de rehabilitación, claves para disminuir la reincidencia delictiva.
Proceso de licitación internacional
Dada la magnitud de la inversión y la complejidad técnica de la obra, el MOP ha abierto una licitación internacional. En ella podrán participar personas naturales o jurídicas, tanto nacionales como extranjeras, que cumplan con las exigencias de la Ley de Concesiones.
El cronograma del proyecto ya tiene una fecha clave: las ofertas serán recibidas por la Comisión de Apertura en un acto público el próximo 24 de noviembre de 2026. Se espera que, una vez adjudicada, la construcción genere un importante impacto en la economía local de Calama a través de la creación de empleos y la demanda de servicios asociados.
Con la puesta en marcha de este proceso, Calama se prepara para albergar una infraestructura crítica que promete transformar la gestión penitenciaria en el norte de Chile, apostando por el orden, la tecnología y la seguridad.
“El proyecto tendrá una inversión de más de $300 mil millones y permitirá albergar a 1.850 internos bajo un modelo de vanguardia que integra tecnología de vigilancia y servicios de reinserción como prioridad nacional”, detalló el Ministerio de Obras Públicas tras la publicación en el Diario Oficial.




