LULA DA SILVA CAPITALIZA ESCÁNDALO DE FLÁVIO BOLSONARO Y RECUPERA EL LIDERAZGO EN LAS ENCUESTAS PRESIDENCIALES

Tras meses de caída continua y un empate técnico en mayo, el mandatario progresista saca seis puntos de ventaja en un escenario de segunda vuelta. El estallido del polémico nexo entre el senador derechista y un banquero preso por fraude millonario sepultó el avance de la oposición.
La carrera por la presidencia de Brasil de cara a los comicios de 2026 ha dado un vuelco drástico en las últimas semanas. El actual jefe de Estado, Luis Ignacio Lula da Silva, ha recuperado el impulso político tras revertir la tendencia a la baja que arrastraba desde principios de año, logrando posicionarse nuevamente a la cabeza de las preferencias electorales.
De acuerdo con el último sondeo de la prestigiosa firma Quaest, divulgado este miércoles, el líder progresista logró sacudirse del estancamiento y lidera la última encuesta presidencial en Brasil, sacando provecho directo del severo traspié reputacional que sufre su principal contendor de la derecha conservadora.
Segunda vuelta: Lula quiebra el empate y frena al primogénito de Bolsonaro
El estudio de opinión pública revela que, en un eventual escenario de segunda vuelta, Lula registró el 44% de las intenciones de voto. Con este resultado, el actual mandatario se ubica por encima del 38% obtenido por el senador Flávio Bolsonaro, el precandidato del Partido Liberal (PL) e hijo mayor del exmandatario Jair Bolsonaro.
Esta ventaja de seis puntos representa un tanque de oxígeno para el Palacio del Planalto. La evolución del panorama electoral entre ambos competidores había mostrado un declive sostenido para el oficialismo:
- En diciembre, Lula aventajaba por diez puntos al legislador del PL.
- En enero, la distancia se redujo a siete puntos.
- En febrero, cayó a cinco puntos.
- Durante las mediciones posteriores, ambos quedaron en un empate técnico, situación que persistió hasta mayo, cuando Lula marcaba un 42% frente al 41% de Flávio Bolsonaro.
Con la entrega de este nuevo reporte, el actual gobernante —quien aspira a un cuarto mandato no consecutivo— logró quebrar la paridad y recuperar la delantera que la oposición le había arrebatado momentáneamente en el mes de abril. En tanto, para la primera vuelta, el mandatario mantiene el liderazgo con un 39% de los apoyos, superando por diez unidades a Flávio Bolsonaro, quien concentra el 29%.
El «Efecto Intercept»: La polémica conexión con un banquero encarcelado
El cambio radical en la tendencia del electorado coincide con un grave escándalo que golpeó el centro de la campaña de la derecha. Esta encuesta de Quaest es la primera que se publica luego de que la prensa local diera a conocer la polémica conexión entre Flávio Bolsonaro y un banquero encarcelado por sospechas de corrupción.
Una investigación periodística del portal ‘Intercept Brasil’ reveló que el candidato ultraderechista negoció con Daniel Vorcaro, un influyente banquero que actualmente cumple la medida cautelar de prisión preventiva, acusado de un fraude millonario. El objetivo de los acercamientos, según la denuncia, era conseguir un cuantioso patrocinio destinado a producir una película sobre su padre, el expresidente Jair Bolsonaro.
A pesar de que el propio Flávio Bolsonaro confirmó los hechos, defendiéndose bajo el argumento de que la operación financiera fue totalmente legal y que jamás ofreció contrapartidas de poder a Vorcaro por los recursos, la ciudadanía ha castigado duramente el nexo en los cuestionarios:
- Un 60% de los encuestados afirmó que las conversaciones entre el senador y Vorcaro levantan sospechas de actitudes ilegales, frente a un escaso 19% que lo consideró algo normal.
- Asimismo, un 65% opinó que el hijo del exmandatario se equivocó y debió evitar ese contacto, mientras que solo un 17% respaldó su proceder.
La encuesta de la firma Quaest se realizó mediante entrevistas presenciales a 2.004 personas entre el 5 y el 8 de junio. El estudio cuenta con un margen de error de dos puntos porcentuales en más o en menos y un nivel de confianza del 95%, consolidándose como el termómetro más fiel de la compleja crisis política que reconfigura las fuerzas electorales en el gigante sudamericano.




