INVESTIGAN PRESUNTO CENTRO DE EXTERMINIO POR INCINERACIÓN Y FOSAS EN EL OESTE DE MÉXICO

Las autoridades mexicanas y colectivos de madres buscadoras procesan un predio en el municipio de Xalisco, donde hallaron una hornilla artesanal utilizada para quemar restos humanos, prendas de vestir y fosas clandestinas. La fiscalía estatal comparó la brutal mecánica del lugar con los campos de adiestramiento del crimen organizado, mientras la cifra nacional de desaparecidos ya supera las 130 mil personas.
Las autoridades del estado de Nayarit, en el occidente mexicano, confirmaron un hallazgo escalofriante que vuelve a poner en evidencia la brutalidad del crimen organizado en ese país. Los peritos forenses y las fiscalías locales procesan desde el pasado 3 de octubre un presunto centro de exterminio e incineración clandestina en el municipio de Xalisco.
El operativo no arrancó a ciegas. Las labores cuentan con el impulso directo de los colectivos de madres buscadoras, mujeres que recorren quebradas y campos rastreando pistas de sus hijos e hijas desaparecidos. Fueron ellas quienes presionaron para ingresar al terreno durante el fin de semana, permitiendo destapar una compleja red de evidencia forense que hoy está bajo peritaje biológico.
Hornillas artesanales con combustible para borrar todo rastro
Los detalles entregados por la fiscal general de Nayarit, Ludmila Heredia, describen una metódica cadena de destrucción de evidencia. En el predio localizaron una hornilla artesanal diseñada específicamente para la cremación clandestina de cadáveres mediante el uso de sustancias químicas e hidrocarburos.
«Ahí se coloca un tambo. Se llena de diésel, de gasolina y de jabón para que se adhiera a la piel y a las telas. Se queman los cuerpos, los huesos se carbonizan y se arrojan a un riachuelo«, detalló la fiscal Heredia al explicar el macabro procedimiento empleado por los sicarios para impedir la identificación de las víctimas.
Una réplica de los campos del crimen organizado en Jalisco
La fiscalía estatal no dudo en comparar lo hallado en Xalisco con otros recintos del terror descubiertos recientemente en el mapa del narcotráfico mexicano. Específicamente, Heredia equiparó el sitio con el Rancho Izaguirre, ubicado en Teuchitlán (Jalisco), un predio incautado en marzo de 2025 que funcionaba como base de reclutamiento forzado y adiestramiento para el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
A la par con la hornilla de incineración, los equipos periciales comenzaron a excavar una fosa clandestina dentro del mismo terreno. Aunque las autoridades mantuvieron bajo reserva la cantidad exacta de cuerpos o fragmentos óseos extraídos hasta el momento, confirmaron que ya trabajan en la extracción de muestras de ADN para cruzarlas con las bases de datos de familias que buscan a sus seres queridos.
Más de 130 mil desaparecidos en una crisis que no frena
El macabro hallazgo en Nayarit ocurre dentro de un contexto estructural crítico que golpea de lleno a todo México. Datos actualizados del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (Rnpdno) confirman que la cifra total de víctimas sin ubicar supera trágicamente las 130.000 personas, en un conteo histórico que abarca desde 1950 hasta la fecha.
Por ahora, los peritos forenses continúan levantando evidencia en Xalisco bajo resguardo militar, mientras las familias de las víctimas exigen celeridad en las pruebas genéticas. Para miles de madres en el estado de Nayarit, cada fragmento óseo recuperado de las cenizas representa la dolorosa posibilidad de cerrar años de incertidumbre y darle una sepultura digna a sus seres queridos.




