
A pocos días del inicio del año escolar, el panorama en el Instituto Comercial de Iquique refleja el desgaste acumulado de más de un siglo de historia. Un recorrido realizado al mediodía dejó en evidencia tapas de alcantarillado completamente oxidadas, arcos de la cancha visiblemente deteriorados —con riesgo de caída— y una infraestructura que acusa el paso del tiempo.
El 25 de octubre de 1902 se instauró oficialmente su creación, durante el mandato del presidente Germán Riesco, transformándose en una de las instituciones educativas más antiguas de la región. Próximo a cumplir 124 años, el establecimiento ha sido formador de generaciones de profesionales del ámbito comercial y de servicios, consolidando una tradición educativa histórica.

Sin embargo, esa misma historia explica parte de su realidad actual. Emplazado frente al mar, su ubicación privilegiada también juega en contra. La brisa salina y la humedad constante han acelerado el deterioro de estructuras metálicas y cierres perimetrales. El óxido se observa a simple vista en rejas sin pintura, barandas corroídas y estructuras expuestas, con un desgaste evidente tanto por avenida Aníbal Pinto como por avenida Arturo Prat.
Las puertas de ingreso siguen siendo las mismas de hace 30 años. Las ventanas, los marcos y las puertas de las salas mantienen estructuras antiguas que han acompañado a generaciones completas de estudiantes, pero que hoy evidencian la falta de una renovación integral. El edificio ha recibido mantenciones parciales, aunque nunca una reestructuración profunda acorde a su antigüedad y exposición ambiental.

Es así como desde la Asociación de Docentes del Servicio Local, su dirigente Juan Garcés explicó que se encuentran recorriendo los establecimientos para verificar las condiciones de inicio de clases. Reconoció avances en baños y en la certificación de cocinas para el servicio de alimentación, aunque advirtió que persisten deficiencias estructurales arrastradas por años.
Otro punto crítico es la conectividad. Si bien existe un nuevo contrato de internet con la empresa GTD, la señal no logra cubrir adecuadamente todas las salas debido a la infraestructura antigua y los gruesos muros del edificio. Esto complica el uso de plataformas digitales, el registro de asistencia en línea y el acceso a recursos pedagógicos que hoy dependen de una conexión estable.
PROYECTO COMPLETO Y LISTO PARA INGRESAR AL CORE
En medio de este escenario, se confirmó que el proyecto de reestructuración del Instituto Comercial ya se encuentra completamente terminado y listo para ser ingresado al Consejo Regional (CORE) para su financiamiento.
La iniciativa contempla una intervención estructural integral, modernización de dependencias, mejoramiento de accesos, patios y servicios higiénicos, buscando adecuar un recinto centenario a los estándares actuales de seguridad y funcionamiento. El monto del proyecto supera los 3 mil millones de pesos, recursos que deberán ser evaluados por el pleno del CORE en las próximas sesiones.

Con el proyecto técnicamente finalizado y a la espera de financiamiento regional, la expectativa ahora está puesta en la voluntad política para concretar una inversión que permita renovar un establecimiento histórico que, a puertas de cumplir 124 años, enfrenta el desafío de proyectarse hacia el futuro sin perder su legado.
PODA EN EL COLEGIO CASTRO RAMOS GENERA CUESTIONAMIENTOS
En paralelo, en el Colegio Manuel Castro Ramos surgieron observaciones durante el recorrido, particularmente tras la reciente poda de árboles al interior del recinto.
Desde la dirigencia indicaron que la medida no afectaría el normal desarrollo de las clases, aunque señalaron que deberán entregarse explicaciones respecto al procedimiento realizado.
A días del inicio del año escolar, la comunidad educativa vuelve a enfrentar una realidad conocida: establecimientos con profunda historia, pero que requieren inversiones urgentes para garantizar seguridad, dignidad y condiciones adecuadas para estudiantes y funcionarios.








