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HOSPITAL DE ARICA DETALLA PROTOCOLO PARA LA ENTREGA DE PLACENTA A MADRES INDÍGENAS Y NO INDÍGENAS EN LA REGIÓN

En el marco del Día Internacional de la Mujer Indígena, el centro asistencial reunió a matronas, dirigentes aymaras y autoridades locales para difundir el procedimiento de retiro del órgano de la gestación. La iniciativa busca fortalecer el parto respetado y el rescate de saberes ancestrales.

El Hospital Regional de Arica Dr. Juan Noé marcó un hito en la salud intercultural de la zona norte. En un taller participativo apoyado por la SEREMI de Salud y el Servicio de Salud Arica y Parinacota (SSAP), el recinto hospitalario difundió en detalle el protocolo formal para la entrega de la placenta a gestantes, una práctica con profundo significado cultural que cada año suma más solicitudes en la red asistencial.

La jornada reunió a dirigentes aymaras, líderes comunitarios, facilitadores interculturales, funcionarios y estudiantes de obstetricia. La actividad combinó la explicación clínica de los procedimientos de retiro y conservación con el valor espiritual que tiene la placenta para las familias originarias del territorio.

Aumento constante en las solicitudes y los requisitos para el retiro

Las cifras dan cuenta de una tendencia en alza dentro de la maternidad regional. La matrona Paola Hidalgo, del servicio clínico de la mujer del hospital, expuso la evolución de esta medida: en 2024 se entregaron 18 placentas, en 2025 la cifra subió a 33 y entre enero y julio de 2026 ya se contabilizan 17 entregas.

Para acceder a este beneficio, las mujeres deben manifestar su voluntad durante los controles de embarazo en la atención primaria o al ingresar al parto en el hospital. Además, el protocolo establece un resguardo sanitario básico: las gestantes deben disponer de una hielera portátil para asegurar la conservación del órgano al momento del alta médica.

Rituales de la tierra, impresión artística y uso no indígena

El significado de este hito trasciende el ámbito hospitalario. La usuyiri Yessica Sanches, médica indígena, y Nora Flores, integrante del consejo de participación indígena del hospital, recalcaron el trasfondo ancestral del procedimiento. Para el pueblo aymara, el entierro, la quema o la ch’alla de la placenta preserva la conexión sagrada entre la madre, la tierra y el recién nacido.

El protocolo también contempla a las usuarias no indígenas. En estos casos, las expositoras explicaron que la placenta suele solicitarse para técnicas de impresión artística —como el denominado “árbol de la vida”— o bien para su uso en terapias y medicinas complementarias.

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