
Un profundo remezón político sacudió el palacio de gobierno tras confirmarse el nuevo diseño gubernamental para enfrentar la delincuencia. El presidente José Antonio Kast concretó la designación del ingeniero civil industrial Martín Arrau como nuevo ministro de Seguridad, quien asumirá el cargo en reemplazo de Trinidad Steinert en un movimiento que tomó por sorpresa a gran parte de los dirigentes del oficialismo.
El nuevo secretario de Estado desembarca en la cartera más compleja del gabinete de emergencia sin registrar experiencia previa en el área de la seguridad pública, más allá de un vínculo tangencial con la reactivación de cárceles concesionadas y la coordinación de zanjas en el norte cuando lideró el Ministerio de Obras Públicas. Pese a esto, desde La Moneda justificaron su nombramiento detallando tres factores clave para su elección: su sólida evaluación interna en el MOP, su reconocido orden y disciplina metódica, y la urgente necesidad de posicionar a un hombre de la total confianza del mandatario en un puesto neurálgico donde aún no existe un plan concreto.
La trayectoria de la nueva autoridad contempla un rápido ascenso en la primera línea de la centroderecha, destacando como analista financiero, primer intendente de la Región del Ñuble, convencional constituyente y estratega clave de la campaña presidencial. Un influyente integrante del círculo de Kast manifestó que Martín Arrau está muy impregnado del programa de gobierno y en seguridad se requiere un cambio radical que puede avanzar en línea recta con él, asegurando además que es ordenado y metódico, algo muy importante para un Ministerio de Seguridad que está en formación porque hoy se requiere un gestor eficiente.
El arribo del ingeniero civil se produce en una semana compleja para la administración, marcada por mediciones de la encuesta Cadem que sitúan la popularidad presidencial en su nivel más bajo con un 36%, junto a un 64% de la ciudadanía que percibe la falta de un plan concreto contra el delito. En sus definiciones previas, el ministro Arrau expresó en sus redes sociales que la Ley sobre crimen organizado tiene que hacerse cargo de las bandas extranjeras, advirtiendo de manera tajante que en Chile ya operan estructuras de alta peligrosidad como la mafia china de Fujian, los carteles de Sinaloa y Jalisco, el Clan del Golfo y el Tren de Aragua.




