
El masivo procedimiento extraordinario contó con el apoyo de unidades especializadas enviadas desde Santiago y permitió retirar de circulación licor artesanal, sustancias ilícitas y teléfonos móviles. La intervención se enmarca en el Plan contra la Violencia Carcelaria 2026 para neutralizar bandas y resguardar la seguridad del recinto.
Las alertas se encendieron temprano en el penal ariqueño. Un contingente de 160 funcionarios de Gendarmería irrumpió de manera simultánea en cinco módulos del establecimiento para ejecutar un registro minucioso celda por celda.
El operativo combinó el trabajo de los equipos regionales con el refuerzo del Subdepartamento de Servicios Especializados proveniente del nivel central. La acción responde al Plan de Acción Institucional contra la Violencia Carcelaria 2026, una estrategia pensada para desarticular facciones delictivas que intentan operar desde el encierro.
Cientos de elementos prohibidos fuera de circulación
El balance de la revisión confirmó la presencia de múltiples artículos no autorizados por la administración penitenciaria. Durante el registro, el personal incautó armas blancas de fabricación artesanal, teléfonos celulares, chips, cargadores, droga y chicha elaborada al interior de las galerías.
La incautación de este tipo de tecnología resulta clave para cortar de raíz eventuales coordinaciones delictivas, extorsiones o estafas telefónicas dirigidas hacia el exterior.
Prevención directa para resguardar a los funcionarios y a los internos
La Directora Regional de Gendarmería de Arica y Parinacota, Coronel Fabiola Torres Gutiérrez, valoró la efectividad de la intervención y el desempeño de los equipos en la cancha. “El personal desarrolló el trabajo con profesionalismo y eficiencia permitiendo retirar la existencia y circulación de elementos y sustancias ilícitas prohibidas, lo que evita su uso entre las personas privadas de libertad”, remarcó la autoridad.
Torres recalcó además que estos operativos sorpresivos disminuyen directamente los riesgos de agresiones internas y frenan escaladas de violencia entre la propia población penal o contra los gendarmes a cargo de la custodia.
Presión permanente en los recintos de la macrozona norte
Este operativo se suma a la cadena de registros ordinarios y extraordinarios que la institución ejecuta de forma periódica en las cárceles del norte del país.
La estrategia apunta a mantener un control estricto sobre los módulos de mayor complejidad, reforzando la seguridad penitenciaria y garantizando un entorno más seguro tanto para los trabajadores como para el cumplimiento de las condenas.




