
La conmemoración del 8M en Iquique se vio empañada por actos de vandalismo contra el monumento al capitán Arturo Prat, situación que motivó la intervención inmediata de la ex consejera regional, Claudia Hernández. Tras enfrentar a un grupo de encapuchadas que rayaban el patrimonio, la exautoridad procedió a limpiar y pintar de blanco la estructura para restaurar su estado original. Sin embargo, este acto de civismo desencadenó una ola de amenazas en redes sociales, donde se advirtió sobre posibles ataques incendiarios contra su fuente de trabajo.
En conversación exclusiva con Vilas Radio, la exautoridad lamentó que la violencia sea utilizada como medio de expresión, asegurando que su acción nace de un compromiso con la identidad local y la salud mental de los vecinos. “Limpiar un monumento histórico a mí no me hace ni más mujer ni menos mujer, pero sí me hace una ciudadana consciente. Es preocupante lo que dicen, que pueden atentar contra mi fuente de trabajo, que es mi foodtruck, que nos ha costado sudor y lágrimas con mi marido porque a mí nadie me lo regaló”. Hernández enfatizó que no permitirá que Iquique se convierta en ruinas y que la lucha por los derechos debe darse en un marco de respeto y armonía.
Ante ello, la ex consejera regional de Tarapacá sostuvo: “Me preocupa cuando veo a una ex consejera regional, la señorita Camila Navarro, que estaba liderando esta marcha y que no fue capaz de pedirle a esas niñas que se detuvieran; nosotros les pedimos que pararan, que no era la forma”. La afectada relató que la destrucción ocurrió frente a menores de edad, transmitiendo un mensaje equivocado sobre cómo exigir dignidad y justicia social en la región.
AGRESIONES CONTRA SU FAMILIA
Durante el altercado, la situación escaló a agresiones verbales que afectaron directamente al entorno íntimo de la exconsejera. Claudia Hernández, ex consejera regional de Tarapacá, manifestó: “Lo más lamentable fueron los insultos que recibió mi marido y sobre todo la falta de respeto que recibió mi hija, que tiene 12 años; insultaron a un niño, de verdad que eso fue lo que más me dolió”. La exautoridad defendió la integridad de su cónyuge, funcionario de la Armada, calificándolo como una persona ejemplar que se vio profundamente afectado al intentar resguardar el patrimonio histórico de todos los iquiqueños.
Finalmente, Claudia Hernández precisó que “los derechos humanos lamentablemente hasta el día de hoy han servido solamente para avalar delincuencias y actos vandálicos, pero no sirven para defender a las personas cuando son atacadas en la calle. Para decir la verdad no se pide permiso y voy a seguir actuando igual; si tengo que limpiar o barrer lo voy a hacer siempre porque hay que practicar con el ejemplo”. La ciudadana concluyó haciendo un llamado a no permitir que la ciudad se destruya y a mantener vivo el orgullo de la Tierra de Campeones.







